Un documental y el Tiempo


annapurna
Ayer vi uno de esos documentales que me hacen pensar a larguísimo plazo. Dice el maestro Carl Sagan que la astronomía es una disciplina que infunde carácter; en mi caso lo que sí ha infundido es cierta tendencia a pensar en escalas de tiempo y espacio vastísimas, ya que todos sus números son abrumadores. Una de las instituciones humanas más duraderas fué el Imperio Romano, y duró 1229 años (aproximadamente)... al comparar esto con los 4500 millones de años de vida del planeta, sientes la tentación de soltar la carcajada, y eso cuando no piensas en la duración de tu propia vida. No minimizo lo que somos, la única consciencia conocida en vasto cosmos, pero nos pone en nuestro verdadero sitio. Muchos ecologistas dicen que nos vamos a cargar el planeta, y eso me parece tan soberbio... nos cargaremos algunas especies, provocaremos ciertos desastres, pero cuando la raza humana haya desaparecido el planeta seguirá aquí, y lentamente se recuperará y florecerá.
Volviendo al documental de marras, trataba de la deriva de los continentes. Salvo casos de terremoto, damos por sentado que el mundo es un sitio estático, y nada hay más lejos de la realidad. Todos sabemos que la forma del mundo actual es muy diferente a como era en el pasado, con un único supercontinente llamado Pangea. Pues bien, en un lapso de unos 250 millones de años, la Tierra volverá a estar aproximadamente de la misma manera. El Mediterráneo habrá desaparecido, y la cordillera Mediterránea se alzará en su lugar, siendo más alta que el Himalaya. La desaparición de la distribución de los mares provocará un cambio climático tal como hace muchos millones de años que no se ve, con temperaturas absolutamente extremas. Si nuestra especie ha logrado durar tanto, que lo dudo mucho, lo tendrá difícil para sobrevivir, pero no imposible: si hay una palabra que nos define es "adaptabilidad". Hemos colonizado el planeta desde el polo hasta el desierto, viviendo de todas las formas imaginables. Con una tecnología de centenares de millones de años de antigüedad, quizá nuestros inimaginables descendientes vean pan comido sobrevivir a esos cambios. O quizá nos hayamos desperdigado ya por otros planetas. En todo caso, siempre me viene bien pensar a largo plazo para recordarme el poco tiempo que estaré peregrinando por aquí, y que cada segundo cuenta.