Cosas que hacer y ver antes que caiga el telón

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Festival de Dwali
No esperen gran cosa tras la resaca navideña, esto será una deshilvanada serie de cosas que me gustaría hacer y ver antes que los átomos que me componen vuelvan a disgregarse en el cosmos. Notarán que son casi todo viajes...
  • Ver Hanami, el festival de la floración de los cerezos en Kyoto. Pasear de noche admirando los espléndidos árboles y hacer el tradicional picnic nocturno bajo un árbol.
  • La Fiesta de las Luces o Dwali, en India. Desfiles de elefantes cubiertos de luces, espectáculos pirotécnicos y la luz y el fuego como protagonistas.
  • Hacer una ruta a caballo por el Gran Cañón del Colorado. Seguir los meandros del río y dormir como un cowboy, con unas mantas, la silla del caballo a modo de almohada, y la increíble noche del desierto sobre mis ojos.
  • Terminar mi absurdo libro sobre las surrealistas aventuras de mi antihéroe anacrónico y borrachuzo.
  • Visitar el Kennedy Space Center, en Florida, y sentir el escalofrío que seguramente me producirá el maravilloso Saturn V. Por no hablar del único módulo lunar, que se encuentra en la Smithsonian Institution.
  • El Sahara, sueño infantil donde los haya. Pero este sueño sí que es imposible dada la situación político-religiosa de África del Norte. El único sitio (de momento) accesible es Marruecos, dado que las primaveras árabes han devenido, desgraciadamente, en demenciales regímenes integristas, cuando no en caos absoluto como en la pobre Mali.
  • Ya que estamos en África, mi otro gran sueño: el Valle del Rift, en Kenya y Tanzania... las inmensas sabanas, el Kilimanjaro, la garganta de Olduvai, testigo de los primeros pasos de la Humanidad, Serengeti, Ngorongoro... claro que tendría que ir en un Land Rover apiñado con otros 20, y no como me gustaría, en plan Memorias de África, pero algo es algo. Y sin olvidar el Parque Nacional Kruger en Sudáfrica y el desierto del Kalahari en Namibia. Vamos, que me pasaría seis meses allí.
  • Poder tener en una vitrina todas mis maquetas de aviones y tanques, y poder exhibir en maniquíes mi colección de uniformes (fliparían si supieran lo que hay en mi casa al respecto)
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    El Saturn V
  • Tener un fusil SCAR o un CAR 15 para hacer tiro al blanco, aunque con nuestra estúpida legislación no creo que los admitieran para tiro olímpico.
  • Dominar de una puñetera vez el arte del Shôdo.
  • Ver llegar el hombre a Marte. De veras, no es coña, me produciría un estado de auténtica felicidad, aunque tendría a mano un bate de béisbol para darle justo detrás de la oreja a los que dijeran que es un fraude y que se filmó en un estudio (no soporto más a los conspiranoicos. Me ponen malo)
  • No creo que sea en este siglo, pero me podría en éxtasis tipo santa Teresa la comprobación empírica de la teoría de cuerdas.
  • Recorrer los escenarios de la Segunda Guerra Mundial en Europa: Normandía, las Ardenas, Auschwitz-Birkenau... sería duro, pero he leído tanto sobre ello que poder estar ahí sería una experiencia indescriptible.
  • Visitar Masada, en Israel, y en estos tiempos deslavazados recordar que hubo gentes que prefirieron la muerte a la esclavitud.
  • Pasar una par de meses en Italia: empezar por la Roma Imperial, y terminar en el Renacimiento... en Siena, Pisa y volver a mi amada Florencia. Pero sin prisas, no tipo turista sino con calma.
En fin, sé que me iré sin cumplir estas cosas, pero bueno, por soñar que no quede. Ya se sabe que como bien dijo Don Pedro:

"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción;
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."


5x1= vaya usted a saber


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Dr. Marc Hauser
Anoche estuve leyendo sobre un macroestudio realizado por el Dr. Marc Hauser, de Harvard, encaminado a estudiar si existe relación entre los esquemas morales y la religión. Pero eso da igual, lo que me gustó fue uno de los postulados. 

Imaginemos una vía de tren con un ramal. En donde se bifurcan, hay una persona con una palanca que permite dirigir el tren hacia uno u otro lado. Pero hay un problema: en la vía hay atrapado un grupo de cinco personas, y en el ramal hay atrapada una persona. ¿Es moralmente lícito mover la palanca, matando a uno para salvar a cinco? La respuesta abrumadoramente mayoritaria es que sí. 

Tomemos ahora un hospital: hay cinco pacientes esperando trasplantes de órganos diferentes... pero no hay donantes. Sin embargo, en la sala de espera hay un hombre sano con todos los órganos. En este caso, también casi por unanimidad decidieron que estaría mal matar a esa persona para obtener los órganos. La pregunta es... ¿porqué? ¿no se trata, matemáticamente, de lo mismo que el primer caso, matar a uno para salvar a cinco? Arduas cuestiones...

La Tierra, de noche

Por una vez, en vez de mirar hacia arriba, este enamorado de las estrellas va a mirar hacia abajo (ya sé que en el espacio estos términos carecen de sentido, tiquismiquis). Les regalo dos fotos espléndidas de la Tierra de noche, compuestas a partir de miles de fotografías tomadas por el satélite Suomi-NPP. La foto de abajo ha sido bautizada "The black marble" (la canica negra), haciendo un juego de palabras con la célebre foto de la tierra tomada desde el Apollo llamaza "The blue marble" (la canica azul). Si queréis descargarlas en tamaño salvapantallas o póster pinchad AQUÍ. Tranquilos, es la web de la NASA y es segura, no van a descargar ningún bicho indeseable,a menos que piensen que la NASA es parte de la conspiración yanki-judía para dominar el mundo, en cuyo caso no sé qué diablos hacen en este blog jejeje...

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The black marble

La Maldición de Mandos

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El Rey Fingolfin se enfrenta a Morgoth
Con el inminente estreno de "El hobbit" ando tolkieniano perdido y me apetece contar una escena de su libro menos conocido a nivel masivo, el más difícil de leer, puesto que el viejo y querido Tolkien lo concibió como una saga: para ser oído, no leído. Es, naturalmente, "El Silmarillion". En él se cuenta la creación del mundo y la Primera Edad de la Tierra Media. Obviamente no voy a hacer un resumen del libro, pero voy a contar una pequeña historia.

Tras crear el mundo, Eru Ilúvatar siente que es hermoso, pero está vacío. Junto a él, fuera del mundo, existen unos, llamémosle espíritus, de dos jerarquías: los más poderosos son los Valar, y luego los Maiar. Algunos de éstos descienden a la Tierra y la embellecen y perfeccionan, estableciéndose en la región llamada Valinor (lo que luego se conocería como las Tierras Imperecederas), pero hay uno (siempre hay algún desgraciado) que empieza a corromperse por el deseo del poder y del dominio: quiere Arda (éste es el nombre de la Tierra) para sí mismo: es Morgoth Bauglir, el primer Señor Oscuro, de quien Sauron, el terrible personaje de la época de El Señor de los Anillos no es más que un mero siervo. Ocurren muchas cosas, pero la que nos importa es ésto: para poblar el resto de Arda, Ilúvatar crea a los Elfos, los Primeros Nacidos

Los Elfos de Tolkien son criaturas de una belleza e inteligencia sobrehumanas, amantes de las estrellas, la música y la poesía... e inmortales. Pueden ser asesinados, pero no padecen enfermedad alguna.  Los primeros Elfos vivían en paz junto a los Valar. Pero, entre varios sucesos, ocurre el que nos ocupa: Morgoth se acerca a los más nobles de entre los Elfos y comienza a envenenar sus mentes, diciéndoles que los Valar los retienen en Valinor por temor a que los Elfos, en libertad en la Tierra Media más allá del mar, los eclipsaran con sus logros. Y ocurre la desgracia: el más grande de los Noldor (la Casa más alta de los Elfos), llamado Fëanor,   le presta oídos, y junto a sus parientes y otros Noldor, seres orgullosos y altaneros, se dedica a la fabricación de armas, y finalmente proclama que se irá de Valinor, que los Elfos merecen reinos propios. 

Los Valar intentan disuadirlo, pero sus consejos no hacen más que reforzar la creencia de que quieren impedirles partir, y ocurre algo espantoso, inédito hasta ahora en Arda: los Noldor se dirigen a sus hermanos que viven a orillas del Mar, los elfos Teleri, y les piden que se unan a ellos, o al menos que les faciliten barcos para cruzar hasta la Tierra Media. Los Teleri no deseaban en modo alguno abandonar Valinor ni contrariar los deseos de los Valar, por lo que se niegan, y entonces ocurre la primera matanza entre hermanos, y la sangre de los Teleri mancilla la Tierra de Valinor. 

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Los Elfos llegan a la Tierra Media
Y aquí llegamos al meollo de esta enrevesada nota: al hacerse a la mar, una furiosa tempestad hundió muchos de los barcos, así que debieron empezar una larga y penosa marcha hacia el norte, el único punto en que las Tierras Imperecederas se unían a la Tierra Media. Y cuando llegaron finalmente allí apareció Mandos, un Valar llamado "el Juez" y pronunció la terrible Maldición de Mandos, unas palabras de resonancias bíblicas: parece en verdad una de las admoniciones del terrible y celoso Yahvé del Antiguo Testamento. Pero sea cual fuere la inspiración de Tolkien, son palabras difíciles de olvidar para los que amamos al Silmarillion:

Lágrimas innumerables derramaréis; y los Valar cercarán Valinor contra vosotros, y os dejarán fuera, de modo que ni siquiera el eco de vuestro lamento pasará por sobre las montañas.
Sobre la Casa de Fëanor la cólera de los Valar cae desde el Occidente hasta el extremo Oriente, y sobre todos los que los sigan caerá del mismo modo.
El juramento los impulsará, pero también los traicionará, y aún llegará a arrebatarles los mismos tesoros que han jurado perseguir.
A mal fin llegará todo lo que empiecen bien; y esto acontecerá por la traición del hermano al hermano, y por el temor a la traición. Serán para siempre los Desposeídos.
Habéis vertido la sangre de vuestros parientes con injusticia y habéis manchado la tierra de Aman. Por la sangre devolveréis sangre y más allá de Aman moraréis a la sombra de la Muerte. Porque aunque Eru os destinó a no morir en Eä, y ninguna enfermedad puede alcanzaros, podéis ser asesinados, y asesinados seréis: por espada y por tormento y por dolor; y vuestro espíritu sin morada se presentará entonces ante Mandos.
Allí moraréis durante un tiempo muy largo, y añoraréis vuestro cuerpo, y encontraréis escasa piedad, aunque todos los que habéis asesinado rueguen por vosotros. Y a aquellos que resistan en la Tierra Media y no comparezcan ante Mandos, el mundo los fatigará como si los agobiara un gran peso, y serán como sombras de arrepentimiento antes que aparezca la raza más joven.
Los Valar han hablado.

Lógicamente, al oír esto algunos volvieron, y pidieron y obtuvieron el perdón de los Valar. He abreviado mucho la historia (omitiendo, por ejemplo, la cuestión de los Silmarils, unas joyas sagradas creadas por los Noldor y robadas por Morgoth) Es el Silmarillion un libro arduo (ya veis, simplemente en esta breve nota, la cantidad de nombres propios que hay), pero contiene algunas de las más hermosas historias salidas de la pluma de Tolkien. Y podemos, tras leerlo, entender cabalmente, muchas de las cosas que suceden en El Señor de los Anillos, como la larga enemistad entre Elfos y Enanos y la tristeza de los Elfos. Vamos, que os lo recomiendo. Y a los tolkiendilis, decirles que, salvo la maldición en sí, esto ha sido redactado como siempre, a la primera que sale, y que no he querido recargar con más nombres la nota (no aporta nada, por ejemplo, saber que el verdadero nombre de Morgoth es Melkor). En fin, si a alguien le pica el gusanillo por leer (o releer) el Silmarillion, me daré por más que satisfecho.

Lo más asombroso del Universo

Mis amig@s de Facebook han visto esto ya (y varias veces, pobres), pero puede que los demás no. Y son unas bellas palabras del astrofísico Neil DeGrasse Tyson, en respuesta a una pregunta de un reportaje de la revista "Time". La pregunta era "¿Qué es para usted lo más asombroso del Universo?". Y esta es la hermosa respuesta, muy en la línea de Carl Sagan.


日本国 - Nippon-koku

No, no me he vuelto (más) loco ni es una receta de comida china. Es el nombre real del país que conocemos como Japón. En general, me gustan casi todos los países, cada cual tiene algo que aportar en materia de paisajes, gastronomía, idiomas, costumbres... pero Japón es una de mis debilidades.

En principio me encantan sus contrastes: en un sitio tan pequeño conviven un delirio futurista a lo Blade Runner como Tokyo, con sus rascacielos y sus jóvenes que parecen haber desayunado LSD con sitios como Kyoto, donde el tiempo parece haberse detenido. La tradición más arcaica convive con la forma de vida más enloquecida sin conflicto aparente. Conviven de forma armoniosa, y esa palabra, armonía, junto con elegancia, es quizá lo que me viene a la mente cuando pienso en ese país. Hay en la TV un programa de cocina en el cual a veces aparece un joven cocinero japonés... simplemente con ver el arte, la (me repito) elegancia fluida de sus movimientos, te haría saber que es japonés, aún sin ver su cara. Cuando veo los rituales del Shinto o del Zen, sus jardines, sus modales, y los comparo con Occidente... madre mía, parecemos los tipos más toscos del planeta. Ojo, no estoy diciendo que sea una sociedad maravillosa: trabajan como animales, viven en pisos minúsculos, su consumismo es más desaforado aún que el nuestro... pero esa pervivencia del acervo cultural me fascina.

En muchos países la religión ha tenido un papel principal en lo que se puede llamar idiosincracia nacional. El catolicismo ha dejado huella indeleble en Europa Occidental, y en Japón el Shinto y el budismo Zen han moldeado su carácter y su estética, una vez más sin conflicto, de manera armoniosa. Quien haya estado en un monasterio del Zen puede encontrar los elementos que más me gustan de la cultura japonesa: la precisión en el gesto, la cortesía, el cuidado exquisito en el detalle. Esa manera suave y fluida de ejecutar la cosa más nimia, como servir el té, no la he visto en ninguna otra parte del mundo. Incluso en algo tan bestia como las artes marciales podemos encontrar ese mismo espíritu en el Aikido, pura fluidez de movimientos, un bello y letal ballet... claro que en el Karate o en el Jiu Jitsu que practiqué tantos años encontramos también la otra cara de Japón, la de la eficiencia despiadada, el espíritu banzai, aunque esté encorsetado en las estrictas reglas del Budo, el Camino del Guerrero, con sus estrictas reglas de honor.

Y qué decir de las artes... shôdo, la caligrafía, es una verdadera maravilla, como la pintura a la acuarela. El ikebana, el origami... manifestaciones artísticas que requieren una dedicación minuciosa y un amor al detalle muy, muy difíciles de lograr para quien no sea japonés. Y no se quedan cortos en música, las composiciones para koto y flauta de bambú son absolutamente encantadoras... etéreas y suaves, y muy diferentes a nuestro sentido musical. Y si incluímos a la gastronomía dentro de las artes... qué decir. Unos platos delicados y armoniosos, placer tanto para el paladar como para la vista (es una pena que en Occidente sólo conozcamos sushi, y del malo).

En fin, que no me importaría pasar unas semanas allí. Sobre todo la costa Oeste, realizando la ruta de Edo y visitando algunos templos y lugares famosos, como el sitio donde se dice reposan los Cuarenta y siete Capitanes que nos cuenta Borges. Pero si me voy, no se preocupen, mandaré fotos. Y prometo no escribir en japonés.







Haciendo experimentos

Esta entrada es una tontería… simplemente estoy probando a ver si un programa gratuito de Windows Essentials, el Writer, funciona de verdad o queda de cualquier manera. Así que voy a escribir esto y subir una foto, a ver qué tal queda. Si lo veis, es que funciona bien.

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Dos músicos geniales

the-piano-guysMis amigos de Facebook (algunos) ya los conocen: se llaman "The piano guys" y hacen covers de canciones, interpretándolas en piano y cello. Son una maravilla (hay mucho material suyo en Youtube), pero como buen fan de Tolkien les dejo esta pequeña maravilla basada en distintos momentos de la banda sonora de la película "El Señor de los Anillos". Que lo disfruten.


©The piano guys


La lacra del antisemitismo

judios-en-poloniaEstos días, debido a los desgraciados acontecimientos en Gaza, pude asistir una vez más a una repugnante exhibición de antisemitismo generalizado. Cierto es que este cáncer social no es exclusivamente español, y que se lo encuentra desde Rusia hasta Polonia y sudamérica, pasando -cómo no- por Alemania. Pero en otros sitios de Europa lo más frecuente es que esta expresión del odio se concentre en la extrema derecha, en cambio en España ultraderecha e izquierda comparten el dudoso honor de profesarlo. Y no deja de desazonarme y ponerme de mala leche: siempre he considerado a la gente de izquierda como más progresista, de mente más abierta y más inmune a las fobias étnico-religiosas... craso error, al parecer.

A un aspecto de esto ya estaba acostumbrado: la prensa. Ciertos diarios que presumen de izquierdistas (o al menos progresistas) cubrieron el conflicto con personas que, si vivieran en un país con leyes contra el antisemitismo como Alemania, ya habrían dado con sus huesos en la cárcel. No eran artículos, eran panfletos, donde sólo faltaba acusar a los israelíes de sacrificios rituales como antaño hiciera la Iglesia (el "Observatorio contra el antisemitismo" debe haber hecho horas extra estos días). Pero leer las barbaridades que personas aparentemente normales y hasta majas decían fue un duro golpe.

Cierto es que después del Holocausto ya nadie admite ser antisemita. Lo cool es ser "antisionista", es decir lo mismo, pero con un barniz político. Pero no cuela. Lo explica mejor que yo A. Perez:


"Vaya por delante que hoy día, salvo la extrema derecha filonazi y residual, nadie se proclama antisemita. Ni siquiera Mahmud Ahmadineyad, que ha expresado su deseo de borrar a Israel del mapa, dice ser antisemita. Él es sólo "antisionista". Y es que, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y el descubrimiento de los campos de la muerte, el antisemitismo fue proscrito del lenguaje político y nadie se pudo ya proclamar antisemita abiertamente. Eso no significa que el antisemitismo desapareciese, sino que, como ya había sucedido antes, mutó en algo distinto, que algunos prefieren hoy día denominar judeofobia o israelofobia...
Naturalmente, esto no se refiere a la crítica legítima al Gobierno israelí de turno, o a sus políticas concretas (con sus luces y sus sombras, como las de cualquier Gobierno democrático), sino a la demonización y estigmatización completa del Estado de Israel, el único al que se le cuestiona su derecho a existir y cuya destrucción se considera de buen gusto hasta en los telediarios. Y es que, gracias al antisionismo, uno puede ser de izquierdas y promover, aunque implícitamente, la desaparición de los siete millones de ciudadanos de Israel sin temor a ser tachado de antisemita." 

No podría haberlo explicado mejor. Y es una desgracia: que la izquierda, otrora bastión de las libertades, haya adoptado esta bazofia producto de siglos de oscurantismo religioso y del delirio racial nazi me parece triste y penoso. Para terminar esta entrada, que se me ha hecho cuesta arriba escribir por razones personales (me he llevado enormes decepciones estos días), podré otro texto, esta vez de carácter legal, emitido por la Agencia de la Unión Europea para los Derechos Fundamentales (FRA), donde se resume lo que he querido decir, y que es la base de muchas de las legislaciones contra el antisemitismo que hay en Europa, dando una exhaustiva definición de lo que constituye antisemitismo:

"Hacer acusaciones falsas, deshumanizadoras, demonizadoras o estereotipadas sobre el poder de los judíos como colectivo, tales como el mito de una conspiración judía mundial, o el control de los judíos sobre los medios, la economía, el gobierno u otras instituciones de la sociedad. Acusar a los judíos como pueblo, o a Israel como Estado, de inventar o exagerar el Holocausto. Acusar a ciudadanos judíos de ser más leales a Israel, o a supuestas prioridades judías mundiales, que a los intereses de sus propios países. Negar al pueblo judío el derecho de autodeterminación, por ejemplo, afirmando que la existencia del Estado de Israel es un proyecto racista. Realizar comparaciones entre la política israelí actual y la de los nazis. Los actos criminales son antisemitas cuando los objetivos de los ataques, ya sean personas o bienes – tales como edificios, escuelas, lugares de culto y cementerios –, son seleccionados porque son judíos, vinculados a judíos, o porque se perciben como tales".

Es triste esto, muy triste. Podría haberme callado, pero no quiero ni debo. Si alguien se molesta por estas palabras, ya sabe lo que tiene que hacer. Es que hay asuntos que no pueden simplemente dejarse correr: la historia nos demuestra bien qué sucede cuando callamos ante estas cosas. Y como dijo el inmortal Quevedo:


No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?






Frases interesantes

carl-saganEn Facebook, tienes la opción de poner datos tuyos, para que la gente sepa un poco de qué vas, o dejar todo en blanco. Yo voy a medias: he puesto algunas cosas, pero nada que pueda identificarme personalmente. Y hay un apartado en el que puedes poner frases que te inspiran. He aquí las mías (por razones de espacio no puse todas las que me gustan, claro)

"Warning, physics can expand your mind"
Niels Bohr
 
Así debéis considerar todo lo de este mundo efímero: una estrella al amanecer, una burbuja en un arroyo; un relámpago en una nube de tormenta; una llama vacilante, una sombra y un sueño.
Vajracchedika Prajñaparamita
 
"The surface of the Earth is the shore of the cosmic ocean. On this shore, we've learned most of what we know. Recently, we've waded a little way out, maybe ankle-deep, and the water seems inviting. Some part of our being knows this is where we came from. We long to return, and we can, because the cosmos is also within us. We're made of star stuff. We are a way for the cosmos to know itself." 
Carl Sagan, Cosmos, 1980
 
"Mantener la mente abierta es una virtud...pero no tan abierta como para permitir que a uno se le caiga el cerebro" 
James Oberg
 
"De la nada vienes, y a la nada volverás. ¿Qué tienes que perder? ¡Nada! 
Monty Python Flying Circus, en "Life of Brian"
 
"Failure is not an option" 
Gene Cranz, Director de vuelo del Apollo XIII
 
"Que otros se jacten de las páginas que han escrito. A mí me enorgullecen las que he leído" 
Jorge Luis Borges.
 
"¡Celebra el día bello y no te canses de hacerlo! Nadie se llevó nada consigo; nadie ha vuelto, de los que se han ido". Canción en la tumba de Nakht. Tebas Oeste. Dinastía XIII. 1395 aC.
 
"No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la felicidad"
Bertrand Russell.
 
"El sistema no trabaja para resolver los problemas de la sociedad. El sistema trabaja para resolver los problemas del sistema"
Capitán Nascimento, Tropa de Élite.
 
"Dic, hospes, Spartae nos te hic vidisse iacentes, dum sanctis patriae legibus obsequimur"
Versión latina de Cicerón del epitafio de Simónides a los 300 espartanos de las Termópilas.

Ya buscaré más citas para otra ocasión. Porque como las meigas, haberlas, hailas.

Cerrado por huelga general.

Depauperación de la clase trabajadora, destrucción de la enseñanza pública, destrucción de la sanidad pública, recortes brutales en salarios, uso de la violencia más salvaje para reprimir protestas pacíficas, trato de favor a la iglesia y sus satélites (escuelas, etc), crímenes de Estado como los provocados por los desahucios y las muertes producidas por los cortes en la Ley de Dependencia, pérdida de derechos, forma de gobierno despótica, desamparo de nuestros ancianos... ya basta.


Autumn leaves

Sí, podía poner "hojas de otoño", pero me gusta como suena en inglés. Y sí, está publicada en Facebook. Pero me gusta. No hay más, es un simple árbol en esta hermosa estación.

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10 personajes de la literatura

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Aragorn hijo de Arathorn
Los asiduos ya saben cómo funciona este blog: no hay nada preparado ni meditado, las cosas salen en bruto... si gustan, bien, y si no, pues... mala suerte. Hoy se me ha ocurrido poner diez personajes de la literatura que me han atrapado por lo que sea, así que agarré la libreta y apunté sin cavilar demasiado los primeros que se me ocurrieron. Aquí están:
  • Gandalf, Olórin o Mithrandir: Naturalmente, en primer lugar el mismísimo Peregrino Gris que da nombre al blog. ¿Qué decir de Gandalf, que ha definido el aquetipo de mago errante en el siglo XX? No es humano (en el mundo de Tolkien es un Maiar, un espíritu que puede cobrar forma, de la misma categoría de Sauron, su enemigo mortal), pero sus poderes tampoco son ilimitados. Colérico, bondadoso, amante de los hobbits aunque a veces lo saquen de sus casillas -algunas de sus frases más cáusticas están dirigidas a ellos, en especial al incordio ambulante llamado Pippin-, peregrino infatigable, consejero, guerrero, sabio y humilde... una mezcla de Odín y Merlín, pero con el toque magistral de Tolkien.
  • Carlos Argentino Daneri: El pedante e insufrible poeta que nos pinta Borges en El Aleph. El hombre, (repito la palabra), pedante hasta la exasperación tiene en su casa un Aleph, es decir un punto en el cual pueden verse a la vez todos los puntos del Universo desde todos los puntos de vista posibles, sin superposición y sin transparencia, nos informa Borges. Esto casi lo enloquece, y acomete la absurda tarea de describir en verso el mundo entero. No los países, o las culturas: todo lo que el mundo contiene, cada brizna de hierba, cada hormiga, cada árbol. Es un personaje tan desmesurado que no me resisto a dejarles una de sus frases, como ejemplo de su (otra vez, van tres) pedantería absoluta: "Es el Príncipe de los poetas en Francia", repetía con fatuidad. "En vano te revolverás contra él; no lo alcanzará, no, la más inficionada de tus saetas.". Después de este ejemplo de su prosa, no puedo añadir nada más.
  • Charles Dexter Ward: Protagonista de una espléndida novela breve de H.P.Lovecraft, el pobre Charles sufre el clásico destino del aprendiz de brujo: invocar a fuerzas demasiado poderosas como para ser dominadas. Indagando al principio en asuntos genealógicos -tema recurrente en los relatos de Lovecraft- se topa en su pasado con una figura siniestra: Joseph Curwen, un hombre proscrito que parecía no envejecer. Se embarca en una búsqueda que lo ahonda en las ciencias ocultas, y descubre el secreto de su antepasado: ha logrado realizar lo que el mago medieval Paracelso llamaba palingenesia, es decir evocar la imagen de algo muerto mediante sus cenizas. Así, Curwen y sus secuaces saquean tumbas de grandes pensadores y científicos para arrancarles su sabiduría. Finalmente se desvela el verdadero propósito del siniestro brujo: que su descendiente lo resucite a él, usando sus cenizas, pero una vez que Charles lo ha hecho, lo asesina y pretende hacerse pasar por él. Es uno de los mejores relatos del caballero de Providence, en mi concepto.
  • El Capitán Nemo: Uno de tantos personajes inolvidables del gran Verne. Oscuro y atormentado, en el libro más conocido, "Veinte mil leguas de viaje submarino", no sabemos quién es ni porqué se dedica a atacar a los barcos con su submarino eléctrico. Un verdadero héroe decimonónico que se pasea por las llanuras de la Atlántida, pelea con krakens y es un poco la excusa para que Verne nos deje, una vez más, boquiabiertos ante su presciencia.
  • Impey Barbicane: Más Verne. Éste es el arquetipo del yankee, el presidente del "Gun Club", una asociación de artilleros veteranos de la guerra civil. Uno de esos tipos para los cuales no existe la palabra "imposible". Viendo cómo el club languidece en tiempos de paz, propone construir un supercañón con el cual disparar una bala a la Luna. Los cálculos de Jules fueron tan precisos, que sitúa el sitio no muy lejos de Cabo Cañaveral (no es azar, es una cuestión matemática referida al ángulo y velocidad de salida del vehículo). Es un tipo genial aunque austero, complementado por otro personaje genial, Miguel Ardan, el infaltable francés, que da un vuelco a la trama anunciando que viajará en el proyectil. Uno de los libros que leído quizá centenares de veces desde mi infancia.
  • Aragorn, Elessar: Si me pongo con Tolkien, no termino nunca y transformaría el blog en algo sólo sobre la Tierra Media. Pero no me resisto a esta figura, el rey destronado, atormentado porque teme enfrentarse a su destino. Curiosamente, me atrae más la figura del Aragorn montaraz (vaya palabra más horrible para traducir ranger), viviendo al aire libre, cazando a los servidores del mal, alojándose en sitios de mala muerte, roñoso y temido por los aldeanos que el Aragorn Rey, tan impoluto y majestuoso. Será mi vena ácrata, que le tiene alergia a la monarquía.
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William of Baskerville
  • Pierre Gringoire: De los varios personajes de Nuestra Señora de París, me quedo con el pobre Pierre. El cura es un asqueroso, el pobre Quasimodo mueve a compasión, el capitán Phoebus es un fanfarrón y un idiota, la Esmeralda... qué decir de ella que no sea no apto para menores. Pero Pierre, despistado, enamorado sin esperanza, poeta, bravo a su manera, superviviente de la Corte de los Milagros, es una figura entrañable y de las mejores que han surgido de la pluma del gran Víctor.
  • HAL 9000: El increíble ordenador HAL es un maravilloso paradigma de los ordenadores o robots en conflicto con las tres leyes de la robótica enunciadas por Asimov. Tras el descubrimiento de la existencia de vida inteligente, una tripulación se dirige a la luna Japeto, aparentemente en misión de exploración. Hay dos tripulantes despiertos y el resto hibernado... pero sólo HAL sabe el verdadero objetivo de la misión. Y no es una mera máquina, tiene consciencia, temores, remordimientos... y enloquece ante la contradicción entre sus órdenes y las leyes generales que ha de cumplir. La escena en que lo desconectan es realmente patética.
  • William de Baskerville:  El espléndido Sherlock Holmes avant-la-lettre que nos regala Umberto Eco en El nombre de la rosa. Sagaz hasta lo indecible, humano en una época y en una institución inhumanos, nos regala espléndidos soliloquios sobre filosofía tomista, y nos hace partícipes, junto con su amigo Ubertino da Casale, de la gran epopeya de los movimientos heréticos y cismáticos de ese convulso siglo XIV. A veces me resulta un poco increíble, es difícil que una persona se sustrajera al bárbaro ambiente imperante, y parece razonar como alguien del siglo XX, pero ante escenas como su enfrentamiento con Jorge de Burgos por el tema de la risa en Aristóteles, le perdono cualquier desliz.
  • Richard III: No podía evitar a mi querido amigo William. Muchas de sus criaturas pueblan mis recuerdos literarios: Hamlet el indeciso, el animoso Henry V, el infame Yago, el celoso Othello, el trágico Lear... pero un canalla tan redomado como Richard III no puede faltar en la lista. Es malo, pero malo, malo; malo malísimo. El tito Shakespeare acentuó su supuesta deformidad como símbolo de la deformidad de su alma, pero los cuadros no lo muestran tan mal. Seduce a una mujer a la que acaba de dejar viuda, hace asesinar chiquillos en la Torre de Londres (si esas paredes hablaran...). En fin, una mala bestia. Su símbolo heráldico era el jabalí, y así termina, cazado y acosado como un animal. Su patético grito "un caballo, un caballo, mi reino por un caballo" resuena a través de los siglos, y lo seguirá haciendo.
En fin, como lector fase terminal, podría seguir y seguir, pero prometí sólo diez. Cada cual tendrá los suyos y los echará en falta. Pero bueno, se hace lo que se puede. Y ellos siempre estarán ahí, esperando que abramos el libro o encendamos el ebook, como viejos y fieles amigos.

Zazen

Pasan los pensamientos como nubes por el cielo... buenos, malos, neutros. Surgen, se desarrollan, se van... los observamos sin aferrarnos, sin rechazarlos... sólo observamos. Zazen.

zazen
Zazen

monje-zen
Kin Hin, meditación en movimiento

zazen
Zazen

La caza de Eichmann

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Adolf Eichmann
Acabada la Segunda Guerra Mundial, todos sabemos que se hicieron a bombo y platillo los juicios de Nüremberg y algunos jerarcas nazis fueron colgados, y otros enviados a prisión. Pero la enorme mayoría escapó a la justicia, bien siendo exonerados, bien cumpliendo una condena ridícula, o bien huyendo a países amigos. Una de las rutas era, vía Italia, con la complicidad del Vaticano, hacia sudamérica. Allí, regímenes o bien pronazis o al menos indulgentes con el III Reich estaban más que dispuestos a acoger a los fugitivos, generalmente de la SS (el caso de la captación de científicos nazis por los Estados Unidos es un poco diferente. Sólo un poco). Argentina se distinguió en este aspecto, y se crearon verdaderas colonias alemanas, donde aún hoy se festeja el nacimiento de Hitler y otras lindezas. Incluso la Fuerza Aérea fue prácticamente creada por un as de la Luftwaffe, Hans Ulrich Rudel, gran piloto y ferviente nazi. Pero el caso que nos ocupa hoy tiene otro matiz.

Adolf Eichmann, junto con Heinrich Himmler y Reinhard Heydrich, había sido uno de los arquitectos de la solución final al problema judío. Hombre inteligente y despiadado, había dado forma al sistema de los campos de concentración y exterminio. Burlando a la justicia, se había afincado en Buenos Aires con el beneplácito del gobierno del general Perón, viajando con un salvoconducto emitido por el Vaticano. Cambió su nombre por el de Ricardo Klement, obtuvo un DNI argentino y encontró trabajo como topógrafo y luego operario en la fábrica Mercedes Benz.

En contra de lo que muchos creen, Israel, en los primeros y turbulentos años de su existencia, no tenía un programa activo de búsqueda de nazis: estaban demasiado ocupados sobreviviendo al ataque incesante de cinco países coaligados que habían jurado echarlos al mar (frase literal del Gran Muftí de Jerusalén, amigo íntimo de Hitler). Cierto es que hubo una unidad no oficial, los Nokmin, que se dedicaron a ejecutar a cuanto nazi encontraron, pero eran mayormente judíos supervivientes de los campos, sin apoyo del Estado de Israel. Pero en 1957, Isser Harel, el director del Mossad, recibió la confirmación: se había localizado a Adolf Eichmann.

Dos años tardó en activarse la trampa. David Ben Gurión, primer ministro de Israel, exigía garantías absolutas de que ese hombre que llevaba una vida normal en Buenos Aires era efectivamente Eichmann. La Unidad 8513, encargada de la documentación fotográfica, tomó literalmente miles de fotos de Eichmann y de su esposa, también residente en Buenos Aires. Incluso ex prisioneros de los campos de concentración vieron las fotos y lo reconocieron. Finalmente, se aprobó la acción.

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Rafi Eitan
Un rasgo característico (posiblemente único en el mundo) del Mossad -no en la actualidad- es que jerarcas de alto nivel tomen parte activa en las operaciones. Así, el legendario luchador Rafi Eitan, subdirector de operaciones, no sólo formó parte del equipo, sino que integró la célula que secuestraría materialmente a Eichmann. Se alquilaron seis pisos francos y varios automóviles. Finalmente, la noche del 11 de mayo de 1960 se dio el golpe. Un coche vigilaba por si hacía su aparición la policía, y el otro, con Eitan a bordo, esperó estacionado a que la presa bajara del autobús. Cuando Adolf pasó al lado del coche, el hombre encargado de reducirlo y meterlo en el vehículo... tropezó con los cordones de un zapato. Una operación encubierta, tras dos años de preparación, en territorio hostil, estuvo a punto de irse al garete por un cordón desatado. Los otros dos hombres de apoyo, incluído Rafi, cogieron a Eichmann y lo metieron en el auto, saliendo disparados.

Lo que siguió tiene aires de tragicomedia. Tuvieron prisionero en un piso franco a su cautivo, sin hablarle y teniéndolo esposado a la cama. Se había borrado su tatuaje de la SS, pero el persuasivo Eitan finalmente le sacó su verdadero nombre. Ahora quedaba lo más difícil: sacarlo del país. Esperaba por ellos un avión de El Al con una pequeña modificación: tenía una celda disimulada en la parte trasera. El día designado, obligaron a Eichmann a beberse una botella de whisky y cuando cayó en un sopor etílico, lo vistieron con un traje de tripulante de avión. El resto del grupo también se vistió con ropas relacionadas con la aviación, y se rociaron generosamente con whisky. Al llegar al aeropuerto, formaban un vociferante y alegre grupo, con Eichmann dormido en el asiento trasero. Los soldados que custodiaban la entrada se desternillaron de risa, y los dejaron pasar sin ninguna averiguación. La Operación Garibaldi había terminado.

El resto es Historia. El gobierno argentino echó tierra sobre el asunto, Adolf Eichmann fue juzgado por crímenes contra la Humanidad, sentenciado a la horca, ejecutado e incinerado. Sus cenizas se esparcieron por el mar, para que ningún sitio se convirtiera en un santuario de peregrinación neonazi. Por una vez, y sin que sirviera de precedente, se hizo realidad aquella frase no habrá paz para los malvados. El amo y señor de la vida y la muerte de millones de seres humanos, había encontrado el fin que merecía.

Congerie

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Medalla conmemorativa del Apollo XIII
Cuatro videojuegos para PC que me tienen enganchado.
Tropecientosmil libros.
Dos réplicas de airsoft: un MP5 con punto láser y un Masada con red dot.
Catorce estatuillas de Buddha.
Maquetas de aviones de combate y de naves espaciales. Mis favoritas son el Saturn V y la Voyager.
Una gata siamesa.
Figurillas de dioses egipcios.
Una brújula.
Un gladius hispaniensis y una espada del Siglo de Oro, de cazoleta.
Un almanaque con fotos del espacio.
Cinco medallas conmemorativas de la NASA.
Un montón de plantas.
Una campanilla tibetana con el mango en forma de dorje.
Varias figuras de personajes de cine: el Padrino, Leónidas, Shrek, Hannibal Lecter, Alien, Jack Sparrow, Conan, Terminator.
Una caja con fotos viejas, otra con recuerdos de Irlanda y una con cosas de un viaje a Florencia.
Una foto autografiada de los astronautas del Apollo 11.

Menudas cosas que te acompañan día a día. Silenciosas, indispensables cosas. Podría vivir sin ellas. Pero no quiero.

Samhain shona duit! Happy Halloween!

¿Pero esto qué es? se preguntará alguno al leer el título del post. Pues Samhain shona duit significa "Feliz Samhain para ti" en gaélico irlandés, y Happy Halloween creo que no necesita traducción. Hoy es esa noche mágica en la que para los antiguos pueblos celtas terminaba una de las dos estaciones (el verano) y comenzaba un nuevo ciclo, por lo que a veces se habla del año nuevo celta, cosa no muy exacta. Era simplemente la noche de paso de una estación a otra, la que marcaba el fin de la cosecha y el inicio de las largas noches invernales, y esa noche se llamaba Samhain.

Curiosamente, mucho de todo esto se ha olvidado. En estos tiempos absurdos, para mucha gente ser anti-norteamericano es una especie de religión. Visten ropa estilo yanki, escuchan música norteamericana, comen trash-food de los USA, utilizan para leer estas líneas un ordenador salido de Silicon Valley, mediante un sistema operativo norteamericano 100%, ven cine de Hollywood... pero odian a los Estados Unidos. El caso es que también suelen manifestarse en contra de esta fiesta (conozco gente que tiene verdadera aversión a Halloween), demostrando una vez más que la xenofobia suele provenir de la ignorancia más supina: el origen de esto no está precisamente en los Estados Unidos, sino aquí mismo, en la vieja Europa.

Para los pueblos celtas, el nuevo día comenzaba con la puesta del sol. Así pues, al anochecer del 31 de octubre, se dejaba comida y dulces fuera de las casas, encendiendo velas para ayudar a las almas errantes a encontrar en camino al Tir Nan Óg, la Tierra del Verano (o de la eterna juventud). Esa noche desaparecía la barrera entre los vivos y los muertos, y los antepasados podían aconsejar a sus descendientes sobre el futuro, mientras se encendían grandes hogueras para alejar a los espíritus malévolos.  La llegada del cristianismo no logró erradicar esta fiesta, que simplemente cambió su nombre por "Vigilia de todos los santos", en inglés All Hallow´s Eve, que luego se contrajo simplemente a Hallowe'en

Al parecer, los druidas recorrían las casas pidiendo comida o dulces como ofrenda para los difuntos, llevando consigo una calabaza o nabo hueco con brasas encendidas dentro, simbolizando el calor del verano que se había ido y que debía retornar... ése es el remoto origen de los niños que recorren las casas pidiendo dulces (¿no parece muy yankee, no es cierto?). En el siglo XIX, el aluvión de irlandeses que emigraron a Norteamérica se llevó consigo sus tradiciones, desde el whiskey (que no whisky, y menos aún "güiski") hasta la música (el country americano no es otra cosa que música irlandesa levemente modificada), y en todo ese acervo cultural milenario iba, cómo no, la noche de Halloween. Cierto es que a esas alturas de la historia, la fiesta no tenía nada de sacro, la calabaza, bautizada por los irlandeses como Jack O'Lantern pasó a ser simplemente decorativa, y con los años se convirtió meramente en una ocasión de diversión y regocijo.

Así pues, la vieja fiesta ha cerrado el círculo: de los celtas europeos ha cruzado el océano hasta América, para volver a la tierra de sus orígenes. Dejaré que otros rumien sus odios y rencores, que bastante infelices los hace ya, y esta noche encenderé mi vela para marcar el camino a la Tierra del Verano. Me importa un pimiento que sea una fiesta celta y yo no tenga ni pizca de sangre celta (otras veinte sí, pero celta no), o que su versión actual sea norteamericana. Me da igual. Este Peregrino es Ciudadano del Mundo y descree de gobiernos, fronteras y naciones. Así pues, lectores, para aquellos que festejen, aunque sea en su corazón, esta noche de cambio de ciclo... ¡Feliz Samhain, feliz Halloween!.

Y como regalo... la canción de Halloween de la increíble película de Tim Burton "Pesadilla antes de Navidad", interpretada por Marilyn Manson.




Elisa

                                Argentina, tras el golpe de estado de Videla,1976

Mil cosas acudieron a su mente en ese momento… recordó la noche terrible en que su padre (su Dios) volvió a casa desencajado, pálido, ausente. Recordó a su madre angustiada llevándolo a su habitación, la larga conversación punteada de sollozos, el torpe intento posterior de explicarle que papi no tenía trabajo, los fríos días en que no había nada en la mesa, la sensación de desconcierto en su mente infantil, que no se explicaba la relación entre esos dos sucesos.

Recordó la lenta desintegración de su familia: su padre cada vez mas hundido en la bruma del alcohol, de la que sólo salía en ocasionales arrebatos de cólera, su madre avejentada, destruida por la miseria y las preocupaciones, su hermana que cada vez pasaba menos tiempo en casa... quizá allí comenzó todo el ovillo que hoy terminaba de desenvolverse.

Elisa siempre había sido independiente y fuerte, arrogante según algunos, pero él sabía que su corazón indómito latía con el fuego de la Justicia. Una noche la sorprendió despidiéndose de un amigo en la puerta de casa; espió con la esperanza de ver un beso furtivo, pero sólo vió cómo ella sacaba algún objeto pesado debajo de su campera y se la pasaba a su acompañante, que lo ocultó también en la parte trasera de su cintura, oculto por el abrigo... él era pequeño, pero aquellos (como éstos) eran tiempos difíciles, en los que la inocencia moría enseguida. Calló siempre esta escena, la atesoró en su corazón, sin que ella supiera que compartían ese secreto...
El tiempo pasó, y las cosas iban a peor. Elisa ya casi no venía, y él convivía con la silenciosa desesperación de su madre y el fantasma de su padre. Hasta aquel día. Tres hombres jóvenes llamaron con fuerza a la puerta nocturna. Era mal presagio, nadie llama a tu puerta de noche. Al abrir, se precipitaron dentro llevando el cuerpo roto y ensangrentado de Elisa. Hablaron algo de un enfrentamiento con los milicos, que no se preocuparan, que la Orga iba a hacerse cargo de todo por la mañana, que escondieran el cuerpo hasta que ellos se lo llevaran. Partieron tan rápido como habían venido, sombras en la noche. Se quedaron alrededor del cuerpo, en un estupor sólo quebrado por el llanto de Mamá. Él acarició el rostro inmóvil, tranquilo, noble, y reparó en el bulto que ocultaba la chaqueta.

Ahora esperaba, inmóvil como una estatua bajo la lluvia. La zurda le dolía de apretar la culata, pero nada sentía. Ni rabia, ni dolor... no pensó en la Justicia, ni en el Pueblo, ni en ninguna abstracción . Sólo esperó a que el milico pasara a su lado y levantó el brazo, lentamente, deliberadamente. Sonó el estampido, y quedó solo bajo la lluvia, en una calle cualquiera, en un día como todos.



Momentos de infarto

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Módulo lunar fotografiado por Mick Collins
Hoy les voy a contar algo sobre la llegada del hombre a la Luna que no suele conocerse, salvo por los freakys del tema. No, no es ninguna estupidez acerca de que fue un montaje, o que encontraron ruinas extraterrestres, ni ninguna otra pelotudez de las que adoran los conspiranoicos y los chiflados de los OVNIs. Es simplemente el relato del alunizaje que no fue conocido por el gran público tal cual ocurrió por la política de la NASA en aquellos años.

Antes que nada hay que situarse en la época: en plena guerra fría, el presidente Kennedy decide impulsar el proyecto Apollo como una muestra del poderío norteamericano y un desafío a la URSS (los soviéticos también tuvieron su programa lunar, cosa no muy conocida). Y se decidió que la NASA tendría una política de transparencia total -por ejemplo el desastre del Apollo 1, donde perecieron en tierra 3 astronautas, se contó con pelos y señales-, pero eso chocaba frontalmente con las exigencias del equipo de relaciones públicas, que quería mostrar una imagen impoluta de la Agencia. Finalmente, todo quedó en una especie de equilibrio.

La misión Apollo 11 empezó de forma perfecta: el cohete Saturn V diseñado por Wherner Von Braun se comportó de forma soberbia (de todas las veces que se utilizó, sólo tuvo un fallo sin consecuencias, el apagado prematuro de un motor en la malhadada misión Apollo 13), el trayecto a la Luna se realizó sin incidentes, las complejas maniobras para extraer y acoplar el módulo lunar fueron sobre ruedas. Pero quedaba lo más difícil: pilotar el minúsculo y frágil módulo hasta alunizar (Neil Armstrong contaría, muchos años después, que él estimaba las posibilidades de alunizar y regresar con vida en sólo un 50%). Muchos se sorprenden por el desgarbado aspecto del módulo, con sus finas patas de araña, pero la razón es una y sólo una: el peso. Cada gramo -literalmente- añadido a una nave tiene un impacto enorme a la hora de lanzarla... tanto se recortó que por no tener, no tenía asientos, los astronautas tenían que estar todo el tiempo en la Luna de pie. Y no es fácil, según cuentan, pilotar en el vacío, no es lo mismo que llevar un helicóptero o un avión.

Pues bien, se aproximaban velozmente al sito de alunizaje, que había sido elegido desde la Tierra mediante los mejores telescopios, cuando Neil descubrió con horror dos cosas: una, que iban demasiado rápido, y la otra era que la supuesta planicie como un campo de golf donde debía posarse estaba erizada de rocas, la menor de las cuales podría despedazar el frágil vehículo. Y aquí entran en juego dos cualidades que lo hacían único: sus miles de horas de vuelo, que aportan la capacidad de tomar decisiones instantáneas; y su legendaria sangre fría, que le había valido el apodo de el hombre de hielo. Quizá otro comandante habría abortado la misión, pero no él. Para completar el cuadro de un desastre potencial, una alarma no paraba de chillar (luego se descubrió que no tenía mayor importancia, y la provocaba una sobrecarga del rudimentario ordenador de a bordo) y el radar de altura se estaba comportando de manera errática. Pero Neil era de una pasta especial: pilotando a ojo, pasó de largo el sitio de aterrizaje mientras Buzz Aldrin le recitaba con voz neutra el escaso combustible que quedaba y la altitud. En Houston intuían que algo pasaba, pero no era momento de incordiar con preguntas (en un momento así, el CAPCOM lo mejor que puede hacer es estarse calladito). Finalmente, divisó un sitio prometedor.
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Comandante Neil Armstrong

El resto es Historia. Puso el módulo en posición vertical (con lo cual perdió la visibilidad de las minúsculas ventanillas), y descendió hasta que las varillas con los sensores de contacto pitaron. Apagó el motor de descenso, y posó la nave como una pluma... quedaban escasos segundos de combustible. Los de Control de misión respiraron, incluso le dijeron a Neil que algunos en la sala se habían puesto azules. Pero ésta, la verdadera historia del alunizaje, no fue la que se contó inmediatamente al público: el momento era tan importante, que la NASA prefirió ofrecer la imagen de una misión perfecta, sin contratiempos. Pero al poco se supo la verdad, y eso cambió para siempre la política de comunicación de la Agencia: se adoptó, realmente esta vez, la transparencia total. Además, eso les permitía alardear de que Estados Unidos no ocultaba nada, al contrario de los soviéticos (efectivamente, la URSS tenía una política de secretismo total). Esto podría verse dramáticamente reflejado en lo que se llamó el más glorioso desastre de la NASA, la misión Apollo 13, donde no se ocultó ni tergiversó absolutamente nada (para los familiares fue un trago muy duro).

Personalmente, creo que no retransmitir exactamente lo que sucedía fue un grave error. Este alunizaje, con sus problemas y errores, antes que menoscabar la imagen de la NASA, la enaltece, la humaniza. Se demostró que sus astronautas estaban en condiciones de realizar una de las más grandes proezas de la humanidad en condiciones adversas y difíciles, que la exploración del espacio es peligrosa y arriesgada, que sólo gente de una pasta especial puede embarcarse en esa aventura. Lo bueno es que aprendieron la lección, y no hay más que entrar en su web para comprobar que no se oculta absolutamente nada (podría pasarme el resto de mi vida mirando el material de archivo, y no terminaría, y es accesible a cualquier persona). En fin, este Peregrino no viajará a la Luna, pero la lección de Neil sigue siendo válida: en caso de ver que se acerca algo jodido, mantén la calma, busca la solución y si no la hay, pues elude el asunto hasta que puedas encontrar un terreno más amistoso.

P.S.: Como ven, me resulta difícil no escribir sobre temas del espacio. A quien le interesen estas cosas, pueden visitar mi otro blog, El gato cuántico, pinchando AQUÍ. Aunque lo tengo un poco abandonado, pobre...

El Peregrino cumple años

Así es, lectores de este manojo de sueño, que diría Serrat, tal día como hoy venía al mundo tras tenaz resistencia el Peregrino Gris. No fue fácil, y casi nos vamos para el otro barrio mi madre y yo, pero ya les dije que a cabezota no me gana nadie. Así que hoy no hay entrada, sólo me regalaré un par de canciones que me chiflan (si Blogger quiere y me permite reproducir a Youtube). Besos a tod@s.




En primer lugar un divertimento de Queen: Seaside Rendezvouz


Luego esta canción que me emociona hasta las lágrimas por motivos personales: Love of my life, en vivo.


Y finalmente esta maravilla de Metallica, Nothing else matters, con la sinfónica de San Francisco:


Nota: si no podéis reproducir el vídeo, es cosa del navegador. Chrome no los reproduce por un problema con el complemento Shockwave, sin embargo con Firefox no he tenido problema para verlos. Definitivamente, abandono Chrome. Fue un navegador bueno, pero últimamente no da más que problemas con los plugins y demás.


Costumbres funerarias en la antigua Roma

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Lápida con la inscripción S·T·T·L·
Una de mis épocas favoritas es la Roma Imperial. El único tattoo que llevo, está inspirado en ella. Me chifla, y como el rito de paso, el del final de la vida, nos dice mucho acerca de un pueblo, veremos qué hacían los romanos con sus muertos.

El propósito de esta nota no es comentar los ritos funerarios de los grandes y poderosos, sino de un ciudadano común. Podía haber variantes de acuerdo a su posición económica, pero no muy sustanciales.
La importancia de un entierro decente estaba dada en principio por la visión del romano medio acerca de la otra vida: pensaban que el alma del difunto sólo descansaba y era feliz si era enterrada siguiendo los ritos adecuados. Hasta ese momento, vagaba cerca del lugar de su muerte, atrayendo la desdicha (si esta situación se prolongaba, corría el riesgo de transformarse en una larvæ, un espíritu maligno que atormentaba a quienes habían descuidado las ofrendas debidas).

La costumbre más antigua era la inhumación, incluso tras la amplia introducción de la cremación se conservaba un hueso, generalmente de un dedo, que era debidamente enterrado. De todos modos el enterramiento siempre fue una costumbre muy popular entre la plebe, ya que no todos podían costearse el precio de la leña para una cremación. Las leyes estipulaban que no se podían inhumar cadáveres dentro del pomerium, el recinto de la ciudad, por lo cual muchos pueblos de los alrededores e incluso las calzadas contaban con tumbas (la Vía Appia solía ser utilizada por familias ricas).
La tumba podía ser individual, familiar o de gran escala: en efecto, existían hermandades funerarias cooperativas. El ciudadano se asociaba, y mediante el pago de una modestísima cuota se aseguraba que a su muerte sus restos recibieran los honores y la sepultura debidos. Caso aparte es el vertedero de basuras del Esquilino: los cuerpos de ajusticiados, víctimas de la arena del circo o esclavos extranjeros eran arrojados allí junto con la basura y los cadáveres de animales, hasta que el Divino Augusto prohibió esta práctica y cerró el vertedero, convirtiéndolo en un parque público.

Veamos ahora la ceremonia. Para los niños pequeños se hacía todo con mucha simplicidad y tranquilidad: simplemente se los amortajaba y el pater familias entonaba las bendiciones correspondientes y ofrendaba a los Lares de la casa. En el caso de un adulto, se trataba de que el óbito tuviera lugar en su casa, rodeado de su familia que lo confortaba. Una vez acaecida la muerte, el hijo mayor realizaba la conclamatio: se inclinaba sobre el cadáver y lo llamaba por su nombre, con la esperanza de que volviera a la vida. Luego se cerraban los ojos, se lavaba el cadáver con agua y se lo ungía con aceite. Luego se lo vestía con la toga y se le colocaba en el lecho fúnebre en el atrio de la casa, con los pies hacia la puerta (aún hoy se dice que cuando no sobrevivirás a algo “te sacarán con los pies por delante”). El lecho se rodeaba de flores y se quemaba incienso, y a la puerta de la casa se colocaban ramas de pino o ciprés. En algunos casos se introducía una moneda en la boca para pagar a Caronte en su tránsito por la laguna Estigia, pero esta no era una costumbre tan común como las películas suelen dar a entender.

Finalmente, rodeado, de su familia, amigos y vecinos, el cuerpo era llevado a hombros, y un pregonero anunciaba:

Ollus Quiris leto datus.
Exsequias, quibus est commodum, ire iam tempus est. Ollus est
Aedibus effertur.
(Un ciudadano ha sido entregado a la muerte.
Para quien le interese, es ahora el momento de acompañar sus restos. Ahora será sacado de su casa.)

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Esta lápida tiene dibujada la casa del fallecido

El cortejo iba precedido por músicos, seguido por personas que entonaban cantos fúnebres elogiando al difunto. En familias nobles seguía una escena espectacular: las máscaras funerarias de cera de los antepasados eran sacados de la casa y portadas por actores vestidos al uso de la época de cada difunto. Era como si los antiguos antepasados volvieran a la tierra para guiar a su descendiente hasta su lugar entre ellos. Finalemente, el cadáver, seguido por los miembros de su familia, libertos, amigos y esclavos, todos de luto.

Llegados al lugar del sepelio, se consagraba el lugar de la inhumación y se cremaba el cadáver o se enterraba, según el caso. En caso de ser incinerado, se cubría el cuerpo con flores, especies, perfumes y regalos. Un pariente cercano encendía la pira y todos pedían por la felicidad del muerto. Se recogían las cenizas para introducirlas en una urna, excepto el dedo ya mencionado (os resectum), que era enterrado. Finalemente, todos los asistentes eran rociados con agua para purificarlos y era sacrificado un cerdo, que era consumido por los parientes. Hecho esto, volvían a casa donde hacían una ofrenda a los Lares y los ritos estaban terminados.

Luego era costumbre guardar los llamados “nueve días de dolor”, de luto riguroso, al término de los cuales se ofrecía al muerto el sacrificium novendiale. Era de buen tono mantener el luto unos diez meses para los parientes próximos. Finalmente, la memoria del difunto era recordada durante los días parentales (parentalia)  y en los aniversarios de su nacimiento o entierro; en estos casos se hacían ofrendas a los dioses y a los Manes del muerto. Se encendían lámparas en la tumba y los parientes realizaban allí una fiesta y ofrecían comida al difunto.

Así pues, vemos ya prefiguradas algunas costumbres que perviven aún hoy. Me conmueve especialmente la inscripción de las lápidas, Sit Tibi Terra Levis (Que la tierra te sea leve, abreviada S·T·T·L·)... el conmovedor deseo de que la tierra que cubre al difunto no lo oprima. Pueblo grande y noble el romano, a quien debemos casi toda la cultura de Occidente. Nunca me cansaré de aprender sobre ellos.

Fuente:  “La vida en la antigua Roma”, Harold W. Johnston

Emptiness

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No tiene nada que ver, pero me gusta
Hay palabras inglesas que me encantan. Transmiten una sensación, además de su significado literal. Como moonlight, simplemente la luz de la luna, pero evoca inmediatamente romanticismo. Pues lo mismo me ocurre con emptiness, vacío o vacuidad. Está el simple vacío físico (un museo vacío), pero también está el vacío del alma, ése que nos asalta a veces. No sé si le pasa a todo el mundo, o si comerse la cabeza con asuntos metafísicos es ocupación de algunos, mientras el resto se dedica simplemente a disfrutar de la vida. No tengo ni idea. Lo que sí tengo claro es que la angustia existencial, cuando se presenta, puede ser muy dura.

La satisfacción interna plena me resulta difícil de lograr, y creo que Occidente entero ha evolucionado en un sentido del que nos será difícil salir, si es que nos interesa salir, cosa que dudo. Durante siglos, las inquietudes metafísicas sólo tenían una respuesta: la religión (y más te valía que no te apartaras de esa ortodoxia, si no querías ser protagonista involuntario de un asado a la leña), pero la Ilustración y el auge de la ciencia terminaron por dar al traste con esta solución, que en realidad no era tal. Hoy, con las herramientas que la educación ha puesto a mi alcance, no puedo, literalmente, creer en leyendas de la edad del hierro, concebidas por un puñado de pastores en Cercano Oriente. Esos mitos tan bastos, tan fácilmente refutables, tan vapuleados por la ciencia, que los ha desmontado del primero al último... eso, obviamente, no puede servir a ningún propósito de satisfacción metafísica o interna.

Muerta la religión a efectos prácticos (hablo de convicción profunda, no de actos sociales), Occidente llenó ese hueco con el consumo. Consumo de cosas y más cosas. Tenemos acceso a una gama ilimitada de objetos. Y consumimos también cosas que tienen un aspecto, digamos, espiritual. Consumimos yoga, reiki, ayurveda... consumimos, previo pago, claro, todo lo que el cambalache espiritual nos ofrece. ¿Y cual es el problema? Que nada de esto sirve de veras cuando sufrimos el asalto de la angustia de la existencia. Ni las cosas, ni las tonterías místicas sirven absolutamente para nada cuando nos enfrentamos a la certidumbre de la aniquilación que nos espera, ni cuando nos preguntamos qué estamos haciendo con nuestra vida, qué es lo que queremos en realidad, porqué si lo que de verdad deseamos es otra cosa, no lo hacemos simplemente en vez de darle vueltas. No es que yo, particularmente, desee en este momento hacer un cambio radical de vida, pero me ha pasado, sé lo que se siente, y sé que en esos momentos de angustia no hay nada en este mundo, ni la muerta religión, ni objeto alguno, ni mandanga esotérica que te sirva de nada.

En fin, ya veis, hoy me dio por divagar. Y si alguna vez ven que este blog no se actualiza, no se preocupen: seguramente habré decidido cambiar de vida y estaré en un monasterio zen meditando sobre la existencia, o pilotando un Cessna en Kenya. Los caminos del Peregrino Gris son inescrutables.

¡El Peregrino está de fiesta!

Empecé este blog hace unos cuatro meses simplemente para desintoxicar de mi otro blog, el de astronomía (El gato cuántico). La idea era, y sigue siendo, escribir de lo que se me ocurra, tal como me pase por la cabeza, sin elaborar, en bruto. El polo opuesto del otro, claro... en un blog sobre astronomía hay que pulir y cuidar todo para que sea accesible a todo el mundo. Sinceramente, pensé que esto no sería leído ni por el Tato (lo confieso, mi pensamiento fue "y a quién carajo le puede interesar lo que pienses sobre el libro tal, la película cual o la siembra de nabos en Alallabad"). Pues hoy, gente, superamos las 5.000 visitas. Así pues, quiero dar las gracias a tod@s: los que leen esto asiduamente, los que entraron una sola vez y salieron espantados, los que entran sólo por las fotos, los que les gusta, los que le parece una birria... a tod@s, gracias, de corazón. Aquí seguirá este Peregrino dando la tabarra, mientras haya tiempo y ganas. Nos vemos.

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Escenas memorables (de libros)

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Jorge de Burgos
El otro día tuvimos escenas memorables del cine. Hoy, rememoraré algunas de libros, en el orden en que me salgan. Dado que mi memoria degenera a pasos agigantados, y andar buscando las citas textuales implicaría andar buscando en Google (o lo que es peor en mi caótica biblioteca) y estoy perezoso, simplemente mencionaré de qué se trata y quizá alguna frase aproximada. Y si no leyeron el libro en cuestión, pues hacen lo que los nativos de Zanzíbar cuando llueve.

  • El nombre de la rosa: el terrible diálogo entre William de Baskerville y Jorge de Burgos (trasunto literario de Borges, también bibliotecario y ciego) acerca de la risa. Pocos personajes más tristes y amargados que Jorge ha producido la literatura.
  • El aleph: Este sí me lo sé de memoria: cuando Borges visita la casa de Beatriz, a pesar de su estomagante primo, y mirando su retrato le dice con desesperación "Beatriz, Beatriz Elena, Beatriz Elena Viterbo, Beatriz querida, Beatriz perdida para siempre, soy yo, soy Borges". Ese "perdida para siempre" introduce en tres palabras lo irrevocablemente trágico de la muerte y tiñe la escena de tristeza y melancolía.
  • Cosmos: El libro entero es una maravilla, pero especialmente cuando habla acerca de que la Tierra es la orilla del océano cósmico, y que el mar del infinito nos llama, remueve algo muy hondo en mí, y creo que en toda la especie humana (salvo aquellos que dicen que viajar al espacio es un despilfarro porque hay problemas en la Tierra. Si fuera por esa gente, todavía la Humanidad estaría apelotonada en África Oriental... total, para qué ir más allá).
  • El Señor de los Anillos: Aquí estoy en un aprieto: me fascina todo el libro, entero. Elegiré tres escenas al azar: cuando Gandalf, en las Minas de Moria, le dice a Frodo que no sea ligero al adjudicar la muerte; cuando en las laderas del Orodruin Sam carga con Frodo, que no puede más, y la despedida final en los Puertos Grises (no os diré "no lloréis", puesto que no todas las lágrimas son malas). Madre mía, qué libro.
  • Martín Fierro: Libro canónico en Argentina, una historia de gauchos escrita en verso. Hay una escena memorable, cuando Cruz, un milico de los que está acosando a Fierro, echa pie a tierra gritando que no va a consentir que maten a un valiente y se pone a luchar codo a codo con éste.
  • La sombra sobre Innsmouth: Estupendo relato de Lovecraft. Hay una escena muy buena cuando describe el ambiente de decadencia y podredumbre del barrio cercano al puerto, pero la persecución final del melindroso protagonista por parte de las deformes huestes de Cthulhu es verdaderamente angustiosa. Muchos relatos de este hombre producen realmente una sensación pesadillesca.
  • The road: Brutal y sombría novela de Cormac McCarthy. Un hombre y su hijo recorren un Estados Unidos postapocalíptico, donde no hay comida, ni animales, ni plantas. Hay una escena especialmente espeluznante en la que entran en un sótano buscando algo que comer, y se encuentran con seres humanos encadenados, destinados a servir de alimento a una banda de caníbales. Horroroso.
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Conan, el hombre que no sabe llamar a la puerta
  • Cánticos de la lejana Tierra: En esta historia de amor espacial, Arthur C. Clarke nos pinta la destrucción de nuestro planeta al convertirse el sol en "nova" (es un error de bulto, pero bueno... al tío Art se lo perdonamos). Y hay una escena terrible, cuando los tripulantes de la nave se alejan del planeta sentenciado y ven mediante sus telescopios la agonía y muerte de la Tierra. Te entran ganas de llorar.
  • Hombres a caballo: Un relato periodístico del inicio de la guerra de Afghanistán, gran parte de la cual se libró, literalmente, a caballo. Hay dos escenas que me quedaron grabadas: una es cuando el norteamericano decide impresionar a su colega afgano, y decide pedir el lanzamiento de una bomba GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast bomb (MOAB), el artefacto no nuclear más poderoso existente en ese momento... las comunicaciones talibanes (unos se escuchaban a otros todo el tiempo) son aterradoras, los tíos estaban seguros de haber sido víctimas de un ataque nuclear. Y la otra es cuando uno de sus combatientes se acerca al general Dostum, de la Alianza del Norte, y le dice que si pueden aplazar un par de días un ataque, que unos primos suyos reclutados a la fuerza están en el pueblo que será atacado, y el otro accede... estas prácticas, al parecer, eran de lo más común. 
  • El vino del estío: En esta maravillosa serie de relatos, Ray Bradbury nos describe el verano de 1928 (creo) en un pueblecito del interior de Estados Unidos, desde el punto de vista de dos niños. Y la Historia de la muerte de la bisabuela es de las que me hace llorar como un pelotudo cada vez que la leo, no puedo evitarlo.
  • Hazañas y chapuzas bélicas: El más irreverente e iconoclasta repaso a las acciones bélicas que haya leído. Humor negro y sardónico, a veces salvaje, sirve para ilustrar las más delirantes historias guerreras (la descripción de la épica batalla de Perejil, titulada "Los teleñecos en Iwo Jima", es para hacerte perder el sentido de la risa). Pero la escena en que describe un "general" liberiano que se hacía llamar "Butt Naked" (Culo al aire, lo traducen), que entraba en combate desnudo, bañado en sangre de un sacrificio humano y llevando peluca y bolso de señora es verdaderamente inenarrable. Si no fuera tristemente cierto, sería una obra maestra del surrealismo.
  • Conan: Uno de los tantos relatos de Robert E. Howard, no recuerdo cuál. Llega el ínclito Conan a una posada en una ciudad en el desierto, saca su espada y aporrea la puerta con el pomo, mientras vocifera algo como "¡Abre de una vez, por Crom, quiero comida y un lecho, y lo tendré aunque tenga que echar la puerta abajo!". Siempre me he preguntado... ¿no podía simplemente usar el llamador como todo el mundo?
Bueno, ya vale por hoy. Seguramente habrá una segunda entrega, que libros es lo que sobra en casa del Peregrino Gris. Y respecto a lo que hacen los de Zanzíbar cuando llueve quizá os lo cuente en otra ocasión. O no. Nunca se sabe.