Conspiraciones... cuidado, que te están siguiendo

torres-gemelasUna de las cosas más desagradables de Internet para mí, proviene de la maldita manía que tengo de ponerme a leer las reacciones de los lectores a las noticias. No lo recomiendo. Dejemos de lado por un momento que todos sabemos acerca de todo, y sobre todo tenemos opinión. Donde hay un asesinato opinamos como expertos forenses o criminalistas, si el tema va de guerras, aparecen geoestrategas que harían palidecer a los cerebros de la CIA y si va de ciencias, surgen premios Nobel en la sombra que te desmontan en 4 líneas la teoría del campo de Higgs. Así, sin más, sin despeinarse. Pero bueno, ésos casi me dan igual, los podemos encontrar en cualquier bar emitiendo consejo médico o jurídico, por no hablar de alineaciones deportivas. Pero a los que no soporto es a los conspiranoicos (contracción de conspiración y paranoico, como habréis adivinado) Para quienes no estén muy puestos en este mundillo, os contaré de tres o cuatro de los más... incalificables.

Conspiración del 11S: éstos son un subgrupo de los que odian visceralmente todo lo que huela a norteamericano. Adhieren a la teoría de Jomeini del "Gran Satán", culpable de TODO lo que ocurra en el mundo.  Los del 11S son una panda numerosísima de delirantes que sostienen que a las Torres Gemelas las volaron los norteamericanos y/o los judíos. Muchísimos de estos son de un antisemitismo salvaje, que deja en pañales a Hitler. Son tan gilipollas que sostienen que todos los vídeos en los que se ve a los aviones estrellarse contra las torres son falsos, y que fueron voladas con explosivos, y hay una rama que sostiene que sí hubo aviones, pero que el atentado lo organizó el MOSSAD. Realmente no merece refutarse, un acontecimiento que tuvo lugar ante miles de testigos y emitido en directo sólo puede ser negado por una mente retorcida.

Chemtrails: Todos hemos visto, desde niños, las estelas blancas de condensación que dejan los aviones al volar a gran altura. Pues nuestros amigos conspiranoicos, informados directamente por la CIA, supongo, nos revelan la verdad: son productos químicos que arrojan los aviones para mantenernos atontados y dóciles. Increíble, pero cierto, se creen esa patraña.

La conspiración lunar: En este grupo se dan cita la mala leche y la ignorancia más absoluta de cómo funcionó la misión Apollo. Se apoyan en el fraude descarado (vídeos trucados que pretenden hacer pasar como auténticos de la NASA), preguntas aparentemente misteriosas que pueden contestarse con un manual de geometría de EGB y el desconocimiento general que tenemos acerca de cuestiones científicas elementales. Quizá la verdadera raíz de toda esta idiotez esté en que la bandera que estaba en la superficie lunar era la norteamericana, y no otra.

Los terremotos intencionados: Otra maniobra de los malvados yankis: provocar terremotos a voluntad mediante un artefacto llamado HAARP. Es todo una imbecilidad sin sentido, desde la pregunta obvia, por ejemplo, de que si poseen realmente ese arma no borran del mapa a Teherán, por ejemplo, y sí atacan Haití. Pero bueno, no esperemos que razonen mucho.

Los antivacunas: Si los otros son inocuos dentro de su delirio, éstos no. Sostienen que las vacunas son un complot de las terribles farmacéuticas y los malvados médicos para envenenar a nuestros niños, y en consecuencia no los vacunan. A éstos sí que los mandaba a la cárcel, ya que no sólo juegan con la salud de su hijo, sino que lo convierten en vector para la transmisión de enfermedades. Tienes que estar muy, pero muy obnubilado por tus delirantes creencias como para poner en riesgo la propia salud de tu hijo. 

En fin, por haber, hay más: los defensores de que el planeta tiene consciencia (que es un ser inteligente, vamos), los que sostienen que la Tierra es hueca y una base de platillos voladores, los que dicen que tenemos extraterrestres prisioneros, los que aseguran que en laboratorios secretos los... norteamericanos, cómo no, están creando bichos tipo Alien para usarlos como arma... 

La lista es inmensa, y te deja con una cierta desazón. La gente que cree en estas completas estupideces fue a la escuela, no es un hombre del paleolítico. Tienen a su disposición información cierta, si se toman el trabajo de buscarla. Me pregunto qué los impulsará... ¿les aburrirá la prosaica realidad y necesitan construirse esa realidad delirante? ¿será pues una cuestión psiquiátrica? ¿Será que el odio que los consume hacia determinada forma de vida los impulsa a crear y creer esas patrañas conscientemente? Porque no crean que esta gente simplemente cree en eso y punto... no, hacen proselitismo intentando ilustrarnos sobre la Verdad, y en cuanto los criticas, reaccionan con ferocidad, teniendo sólo dos argumentos, por llamarlos así: eres un pobre ignorante engañado por... los norteamericanos; o estás a sueldo de la CIA, el MOSSAD o las farmacéuticas, según toque. 
Pues con la que está cayendo, este Peregrino hace un llamamiento a esas entidades oscuras: si me quieren dar un sueldo por hablar en contra de éstos, no hay problema. Arreglamos la cuantía y asunto arreglado. Y miren si soy generoso: esta entrada, va gratis.


The show starts


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Una oscuridad roja y líquidos que corren, y el lejano, regular, incesante tam-tam. Y los oscuros pensamientos que no son pensamientos y los movimientos leves, breves, furtivos, lentos. Las sacudidas, el balanceo, el girar, ni arriba ni abajo, sólo un Aquí. Y el tiempo no existe, ni ayer, ni ahora, ni mañana, por supuesto. La paz anterior a la Caída, cuando el mundo era joven. El apacible mar rodeando todo, marcando los suaves límites imprecisos. El obsesionante latido, y los fluidos, y cada cosa en su lugar preasignado, cumpliendo silenciosamente su función y su propósito. Cosas que aún no cumplían función alguna, pero que lo harían, sí que lo harían. Y cosas que ahora funcionaban, y más tarde serían inútiles e innecesarias. Pero en ese tiempo sin tiempo, en ese espacio ingrávido todo era posibilidad, promesa, futuro, si tal cosa existía. Todo transcurría exacto, invariable pero cambiante, cada vez más y más complejo, como si el orden ilusoriamente le ganara la batalla a la entropía. Los sistemas crecían, se ampliaban y diversificaban, y los líquidos corrían, y el lejano tambor batía y batía. Alguna vez un pequeño sobresalto, una irrupción, un momentáneo desorden. Algo que empujaba rítmicamente desde abajo (¿abajo?) mientras el sonido lejano se aceleraba y todos los humores corrían más deprisa. O presiones desconocidas desde delante o arriba (¿?). Pero Ahora, ahora hay un Ahora, algo cambia, el Universo se cierra, se comprime, el lejano sonido se acelera más, cada vez más y la presión y un dolor y deslizarse y caer y el horror y el miedo atrozmente primitivos sin nombre aún, sólo miedo, y de repente el estallido, la luz, el aire, el llanto, el comienzo del camino.

Tipología del ciclista (estudio demencial-antropológico)


Ahora que me obligan a moverme un poco, he optado por lo menos aburrido del tema, aunque no con mucha constancia, todo hay que decirlo: la jodida bicicleta. Ya lo hice el añpo pasado, y aquí van algunos tipos de ciclistas:

El Induráin: es el 99,99% de los ciclistas. Disfraz de profesional completo, desde el casco aerodinámico (no, no vas a 120 k.p.h., chaval) hasta las zapatillas con artilugios, pasando por el maillot. Si no tienen una prenda de lycra encima sufren ataques epilépticos. Se saltan todas las reglas de tráfico (todas) y su deporte favorito no es el ciclismo, sino quejarse, con toda la jeta del mundo, de que los conductores no los respetan. Por esta fauna me da vergüenza confesar que salgo en bici.

El "prescripción médica": Éste soy yo. Morsas galopantes enrojecidos y sudorosos, que van todo el rato pensando "pero qué mierda hago yo aquí con lo bien que estaba fresquito en casa frente al ordenador". A la bici no la impulsan los músculos sino el odio hacia el médico, la frustración de no poder chatear con la churri en vez de hacer ese estúpido ejercicio y la frustración de que por más que pedalees no adelgazas un gramo.

El artilugios: Este tipo me incluye también, como buen geek. La bici casi no se ve debajo de toneladas de luces, cuentakilómetros, velocímetros, timbre, bomba de gas para pincahzos, botella de agua, cartera multibolsillos, etc, etc, etc. Un horror con pedales.

El Freddie Mercury: Freddie, en su canción "Bycicle race" cantaba que lo dejaran en paz, que el sólo quería ir en su bicicleta. Éstos son así. Pasan de todo, su bici es una churrascada cualquiera que incluso muchas veces no es del tamaño adecuado, ignoran el significado de la palabra "casco", se visten de andar por casa y van tan panchos por el medio de la calle. A veces, si habéis leído mi nota sobre la Ruta del Colesterol, se les cuela un "Geriatric Man": un abuelo que va a su bola, muchas veces con pantalón de vestir y zapatos. Un detalle entrañable: muchos de éstos se meten el extremo del chándal en el calcetín para que no se ensucie con la cadena.

El "Padre de familia": Un jodido Induráin, pero con prole. Hacen cosas demenciales, como ir por la carretera en vez de por la acera, provocando atascos kilométricos (cualquiera se atreve a adelantar a un niñín zigzagueante) o ir ellos delante del/los críos, ignorando olímpicamente si a la luz de sus pupilas lo ha atropellado un camión o si se ha caído. Eso sí: los pequeñuelos van rigurosamente disfrazados.

Si sigo en ello y veo más subtipos ya iré editando, si es que un camión con trailer no me pasa por encima mientras voy rumbo al caminito pensando en cualquier cosa y escuchando música.

¡India!

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Sadhus en Varanasi
La India, enorme, enigmática, compleja, contradictoria, es una de las pasiones del Peregrino Gris. Desde el "hedor pestilencial de Calcuta" (Borges dixit) hasta la etérea belleza del Taj Mahal, pasando por la arquitectura colonial, la Sij, los vestigios portugueses de Goa, los templos eróticos de Kahurajo... y sus gentes, tan diversas, miles de lenguas, centenares de religiones, decenas y decenas de estilos gastronómicos... no conozco país más apabullante.

Reconozco que no toda la India me interesa por igual. Para ser como House, brutalmente sincero, no pagaría una rupia por conocer Delhi, Kolkata o Mumbai, y me gusta mucho más el Norte que el Sur. Debo reconocer que mi atracción nació con mis lecturas infantiles, no tanto Kipling & cía, sino con un libro del que ya os he hablado: "El mundo pintoresco". Os he contado que, cuando yo lo leía, se hallaba ya totalmente desfasado, de modo que las imágenes que impresionaron mis retinas infantiles eran ya sólo un recuerdo (aún puedo ver con los ojos de la memoria las fotos de los Maharajás). De modo que, aún hoy, mi visión de la India es distorsionada, seguramente romántica e irreal. La lectura de algunos de sus textos sagrados -me tragué trozos extensos de los Vedas y los Upanishads, por no hablar de los textos del canon budista- moldearon mi interés histórico-geográfico.

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Palacio en Rajastán

Si alguna vez, de alguna manera que no puedo imaginar, pudiera viajar a la India, creo que me centraría en el Ganges. El espléndido cuerpo de la diosa Gánga, tendido desde el Himalaya hasta desaguar en el Golfo de Bengala. Comenzaría por el Norte, en su nacimiento en Gangotri. Un arroyo de aguas frías, brincando entre peñascos habitados por anacoretas de toda laya, desde sadhus devotos de Shiva hasta occidentales en plan turismo espiritual (o que simplemente han abandonado la sociedad, hastiados). Luego la ciudad santa de Haridwar, donde hay uno de los espectáculos religiosos más importantes del mundo (llegan a congregarse millones (sí, millones) de personas); Varanasi, la ciudad sagrada del hinduísmo, famosa por sus incineraciones: morir en Varanasi, y que tus cenizas sean arrojadas al Ganges, limpia tu Karma y te asegura un renacimiento favorable, o incluso lo que todo hindú (o budista) anhela: salir de la rueda del renacimiento, no volver nunca más, aniquilarse. Y naturalmente, por mis devaneos con el budismo (no creo que nunca hable de esto en detalle en un sitio tan público como un blog), querría conocer algunos de sus sitios emblemáticos, como Bodhigaya, donde se venera el árbol bajo el cual el Buddha alcanzó la Iluminación, o Kushinagara, donde murió.

Me pregunto a veces cómo reaccionaría ante el encuentro de "mi" India imaginada, construída en base a lecturas y mitos, con la India real. Quienes han estado allí me cuentan que la pobreza de muchas de sus gentes te golpea como un mazazo, que mucha de su gastronomía es inaccesible para nuestros delicados estómagos, que la "pensión Casa La Paca" de España allí recibiría 5 estrellas... seguramente sea así. Pero de todos modos no me gustaría morir sin conocerla. Si alguna vez los senderos del mundo me llevan a peregrinar por las orillas del Ganges, afrontaré el reto con gusto. Que no se diga que el Peregrino gris se echa atrás ante un desafío.

Redes (sociales)

redes-socialesMe gustaría conocer al genio que inventó el término "redes sociales" para referirse a cosas como Facebook. Las redes sociales existen desde hace millones de años, y las poseen todos los animales sociales, desde las hormigas hasta los lobos, pasando por los primates como nosotros. Pero bueno, el término ha arraigado, y al menos es conciso y descriptivo (mucho peor sería "comunidad de individuos conectados por vía informática", por ejemplo). Este Peregrino es amante de internet como buen geek, y he visto todo su desarrollo: los pioneros chats IRC (si no sabes qué es esto, es que eres un yogurín), es decir unos chats muy, muy básicos (yo empecé con uno de Terra), luego los chats dependientes de los medios de comunicación (¡oh, la sala Zeus de El País!), el auge de los foros especializados en un tema específico (aún existen bastantes), la explosión de los blogs -hubo una época en que parecía obligatorio tener uno- y finalmente las recién llegadas, las redes.

No diré nada de Tuenti, la red para adolescentes, porque no la conozco en absoluto: estoy mayor ya para andar cambiando pañales. De las grandes, hay una que detesto, otra que me encanta, pero no funciona, y la que amo y odio a la vez.
Mis contactos de Facebook ya lo saben: detesto a Twitter. En principio no la considero una red social propiamente dicha, sino más bien una especie de servicio de SMS a lo bestia. Hay gente que cuelga en FB tweets, y les juro que la mitad de las veces no se entiende en absoluto qué demonios quiso decir el emisor del mensaje. El primer problema es la limitación en los caracteres que puedes escribir. Los defensores de este servicio provocan mi hilaridad afirmando que esta limitación favorece la concisión y el laconismo en el lenguaje, cuando la verdad es que es un lenguaje lamentable, lleno de abreviaturas propias de un SMS y trufado de términos clave que redirigen a otros tweets. Vamos, que para estar actualizado en tanto a noticias prefiero un medio tradicional, y más teniendo en cuenta que los fabricantes de bulos y trolas diversas tienen su terreno abonado en Twitter, ya que todo el mundo le da a "reenviar" al parecer sin tomarse medio segundo en pensar si la estupidez de marras tiene algún viso de verosimilitud.

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Tráfico de información de Facebook
La que me encanta, pero no termina de arrancar, es Google+. Una maravilla técnica, que permite editar el texto, no se "cuelga" haciendo desaparecer los mensajes, pionera en tener videollamada, con un kit creativo para tratar tus fotos al subirlas, e interconectada con todo el universo Google, desde Picasa a Blogspot. ¿Cuál es su gran problema? Que llegó tarde. Su intento de arañar usuarios a Facebook no tuvo éxito, y realmente la uso para seguir grandes instituciones como la NASA, Science o National Geographic, porque usuarios que me interesen no hay tantos, y los pocos que hay están duplicados: ya los conozco de Facebook.

Y finalmente, mi relación complicada, El Face. Técnicamente es una birria (he sostenido en alguna ocasión que los encargados de su mantenimiento son dos adolescentes granujientos que juegan a las consolas en vez de trabajar, un chimpancé senil y cuatro gallinas que picotean los teclados al azar). Constantemente se cuelga -te llegan notificaciones de que tienes mensajes, y no los ves; desaparecen los mensajes, no te llegan notificaciones de mensajes privados-, no puedes editar los mensajes añadiendo negrita o cursiva (no hablemos ya del subrayado), tampoco puedes editar un mensaje si te equivocaste al escribir (hace unas semanas ya puedes hacerlo si es una contestación a otro post, pero no si es el original), las fotos no se pueden retocar... vamos, para ser el monstruo de empresa que es, el aspecto técnico es penoso.
¿Y porqué me quedo? Obviamente, por la gente. Vale que pocos, muy pocos, de mis contactos originales sobreviven aún, pero he ido conociendo muchas buenas personas en el camino. Y de las otras, claro, desde simples tontolabas hasta seres auténticamente malignos, alguno de los cuales terminó con denuncia a cuestas. Creo que la razón del éxito de una red social es que te permite la creación de una burbuja virtual: te conectas con gente que comparte ideas, ideologías e intereses, y eso te permite intercambios interesantísimos desde el punto de vista intelectual (y a veces emocional). Y puedes segmentar a tus contactos de acuerdo al nivel de privacidad que quieras: desde aquella persona con la que sólo hablas de música, hasta aquella otra (en mi caso son muy, muy pocas) que pueda ver las fotos de tu última excursión a un sitio bonito. 
Además, está el aspecto utilitario: Facebook no son sólo personas, sino también instituciones. Desde la NASA hasta el Hubble, pasando por Scientific American, series de TV o grupos de música, todos (todos) tienen FB. Así pues, para estar al tanto de las novedades, ya no tengo que entrar en veinte webs, tengo toda la información en un solo sitio. Y como también están los diarios, tengo las noticias en tiempo real, pudiendo además recurrir a la fuente, no como en el dichoso Twitter, en el cual esa información quizá la colgó Pepito Pérez, de Matalascabras de Arriba, porque se aburría.

En fin, primates somos, y nuestro impulso de socializar es terriblemente poderoso... los creadores de este tinglado tocaron una tecla muy profunda al crear esto. Así que ahí ando, con otros novecientos millones de Peregrinos. Virtuales, pero Peregrinos al fin.

Oświęcim

La mujer de la foto sonreía. No estaba sola, miles, decenas de miles de fotos la rodeaban en un montón inmenso: orgullosos y marciales soldados, niños pulcros con pantalones cortos y grandes moños, ancianos que miraban serios esa máquina que no entendían del todo. Y ésa era sólo una de las montañas: fatigadas pirámides de zapatos con los cordones anudados inútilmente, esperando aún el trajín de sus dueños, pilas y más pilas de ropas variopintas, de mujer, de hombre, de niño. Y un surtido caótico de cochecitos de bebé, gafas, llaves, plumas estilográficas… un universo entero de cosas que alguna vez fueron animadas por manos y cuerpos  tragados por el olvido. Pero no podía dejar de mirar la foto de la mujer sonriente, y aunque en el enorme recinto imperaba un silencio sepulcral, quise taparme los oídos para no oír más los angustiosos alaridos de terror cuando se cerraba la puerta, se apagaba la luz, y comenzaba el siseo.

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Neil Armstrong, In Memoriam

neil-armstrongEl Peregrino Gris, entusiasta de los temas del espacio, está triste hoy. Se nos ha ido Neil, el hombre de los nervios de acero, quizá el mejor de los astronautas del programa Apollo. Para definirlo basta un hecho: fuera de los fans del tema, pocos saben que el alunizaje del Apollo 11 estuvo en un tris de terminar en una catástrofe: el módulo lunar iba demasiado rápido, y el sitio elegido no era una llanura lisa como se creía por las fotografías, sino que estaba erizado de rocas capaces de destrozar el frágil módulo. Otro con menos sangre fría hubiera abortado la misión, y nadie se lo hubiera reprochado. Pero no él. El hombre de hielo mantuvo el control de la nave, pilotándola como si fuera un helicóptero, hasta posarla como una pluma, con apenas unos segundos de combustible en los tanques de la pequeña nave.

En una época en que los astronautas se comportaban un poco como estrellas de rock, muchos se referían  a él como "el monje". Vivía y siguió viviendo en una pequeña ciudad y no explotó su inmensa popularidad para forrarse mediante entrevistas, al contrario, se mantuvo alejado siempre de la prensa. Trabajó duro en la NASA y como profesor, así como en la industria aeroespacial. Para terminar me gustaría citar las palabras de su familia al anunciar su fallecimiento:

"Para honrar a Neil, tenemos una simple solicitud. Honrar su ejemplo de servicio, cumplimiento y modestia; y la próxima vez que camine afuera en una noche clara y vea la Luna sonriente, creo que Neil le hará un guiño."

Les dejo como regalo su voz, esos hermosos segundos en los que anunció que había dado un paso muy pequeño para un hombre, pero un salto de gigante para la Humanidad:


Parece mentira, a tu edad

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Nasío pa matá
El Peregrino Gris es un freaky (me niego en redondo a escribir friki como quieren las señoras de la limpieza de la Lengua, ésas que fijan, limpian y dan esplendor: un friki es otra cosa). Una de las características del freakismo es, según el hermoso Manifiesto Freaky, "Convertir sus aficiones (que se consideran comúnmente aburridas, extrañas, excesivas, ridículas o impropias de su edad...) Ahí está la clave. Impropias de su edad. En cierta forma, como casi todos los freakys, conservo gran parte de mi espíritu de niño en el aspecto lúdico y la capacidad de asombro y maravilla, y ahí es donde entra la afición que les voy a comentar hoy: un juego llamado Airsoft.

Este es un juego de guerra (jugar a los soldaditos, vamos, de toda la vida... si me viera mi madre fijo que me diría "pero nene, a tu edad y jugando a los soldaditos... parece mentira"), pero replicando fielmente los uniformes y armas reales. Las réplicas de armas disparan bolitas duras de PVC biodegradable de 6mm de calibre, mediante aire no comprimido (llamado aire suave o airsoft, precisamente). No voy a dar la brasa con detalles técnicos o reglamentarios, sólo decir que el juego se basa por entero en la buena fe, ya que las bolitas no manchan como las de su hermano mayor el Paintball, que son bolas rellenas de pintura, y debes fiarte de que el contrario se dé por alcanzado cuando le das. Algunos jugadores adinerados llevan encima pequeñas fortunas en réplicas y equipamiento original de los respectivos ejércitos, otros nos conformamos con lo que producen nuestros amigos los chinos.

Coleridge decía que para disfrutar de un cuento de miedo debe haber una suspensión voluntaria de la incredulidad. Y aquí pasa lo mismo. Si no tienes el espíritu de un niño, si eres un adulto cerebral que dices "bah, para qué agacharme si no son balas de verdad, son bolitas de plástico", el juego no tiene sentido ni emoción. Y les puedo asegurar que si algo me sobra es capacidad para suspender la incredulidad e imaginación. Nunca este Peregrino soltó tanta adrenalina como en ciertas partidas de las buenas, cuando vas avanzando agazapado, un ojo en la mira del fusil y el otro intentando escrutar dónde diablos están escondidos esos malditos bastardos. Y el sobresalto que te llevas cuando sientes el seco ¡pac! del pildorazo en el casco o el chaleco y te das cuenta de que acaban de eliminarte, sin saber cómo, ni quién, ni dónde estaba.
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Mi colección de uniformes
Tenemos legión de detractores. Desde quienes sostienen la peregrina teoría de que amamos la guerra (una estupidez³), hasta los melindrosos con fobia a las armas (creerán que jugamos con armas reales). Pero a la legión de los airsofteros nos da igual. Seguiremos disfrutando los días previos a la partida con la preparación del uniforme, la puesta a punto de la réplica e imaginando estrategias para ganar la partida a esos malvados oponentes. Y llegado el día, disfrutaremos como niños de la emoción, la camaradería, la amistad y la diversión. Porque aquí, a diferencia de la odiosa guerra, no hay vencedores ni vencidos.

El sueño de la Razón...

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James Randi

Les voy a contar una historia que a primera vista puede mover a hilaridad, pero que bien pensada es aterradora. Corría el año 1988 del siglo XX, y los diarios, revistas y televisiones australianos comenzaron a recibir una avalancha de comunicados de todo tipo: Llegaba CARLOS. Un espíritu personificado, un Maestro Ascendido (sea lo que fuere que signifique semejante expresión). José Luis Álvarez, un joven artista de prestigio en Estados Unidos era poseído por una entidad llamada Carlos (¡¡!!). Era un prodigio, la octava maravilla, hasta "un crítico escéptico" avalaba su veracidad.

Su historia era digna de Expediente X: tras sufrir un accidente de moto, José Luis empezó a cambiar. Los psiquiatras estaban desconcertados, hasta que uno descubrió la verdad: José "canalizaba" una entidad llamada Carlos de dos mil años de antigüedad. En la nota de prensa de su aparición australiana se lo veía entrar entre multitudes a un teatro de Broadway, una entrevista con la cadena WOOP de Nueva York y un artículo de un diario de Florida. A su llegada a Sydney, ocupó la suite presidencial de un gran hotel y se movió en limusina blanca. Iba vestido con una túnica blanca y un gran medallón. Desde el primer día se vio asediado por fotógrafos y reporteros. Durante un reportaje televisivo en el cual el anfitrión se mostró escéptico, su manager le arrojó un vaso de agua a la cara y se fueron, lo cual provocó aún más revuelo: se habló de ello durante días. 

Finalmente llegó el gran día de la actuación de José Luis/Carlos en la Casa de la Ópera. El público, ante las "revelaciones" de Carlos salió extasiado y maravillado. Muchos lloraban. El domingo siguiente, el programa de gran audiencia "Sixty minutes" reveló el pastel: todo había sido un engaño, realizado por el gran maestro del arte de desenmascarar brujos, médiums, ufólogos y demás papanatas y estafadores de lo paranormal: James Randi. Resultó que José Luis Álvarez no tenía ninguna experiencia en el tema. No era actor. Recitaba sus parlamentos repitiendo lo que Randi le decía através de un transmisor como los de uso común en la TV. El numerito de arrojarle agua al presentador fue simplemente para atraer más la atención. Los mass media se mostraron indignados, pero Randi enumeró muchos hechos incómodos: ninguno de ellos había verificado que "Carlos" hubiera estado en las ciudades en las que afirmaba haber actuado, no existe ninguna emisora de NY llamada "WOOP", su aparición en un teatro fue escenificada. 

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El sueño de la razón produce mosntruos, de Goya
Medios que presumen de "serios" reprodujeron completas imbecilidades acerca de "cristales de la Atlántida" que vendería a altísimos precios este personaje ya que "contienen energía casi pura" (nótese el disparate), y hasta sus lágrimas estaban a la venta...

Hasta aquí la historia. Podría parecer una de tantas, estando como estamos acostumbrados a charlatanes, pitonisas, farsantes en contacto con los muertos, quintos milenios y demás muestras de imbecilidad supina. Carl Sagan, en su espléndido libro "El mundo y sus demonios", de donde saqué la historia, nos alertaba ya en 1995 de que las deficiencias educativas nos traerían a este punto, en el que nuestra falta de adiestramiento en el pensamiento crítico-escéptico nos haría tragar cualquier cosa. Como freakie de Internet veo cada día cosas que ponen los pelos de punta, no ya a nivel paranormal, sino incluso que insultan la inteligencia: que el día tal la Luna se verá al doble de su tamaño, que por la conjunción de nosequé Marte se verá del tamaño de la Luna... ya no se trata de saber mecánica orbital, sino meramente de sentido común, y de no dar por buena cualquier basura que veamos publicada. Para terminar esta entrada que ya se me hace demasiado larga, diré que muchos de los australianos que vieron a  Carlos proclamaron que seguían "creyendo en él", y que su desenmascaramiento era en realidad una maniobra de oscuras instituciones que querían ocultar "La Verdad" al público. ¿Toda esta gente (y los que creen en conspiraciones y temas paranormales) son estúpidos? No lo creo. Simplemente, no se les educó en el pensamiento crítico. No aprendieron a cuestionarlo todo, a no creer una afirmación porque alguien "prestigioso" lo dice, que no todo lo publicado (y menos en Internet) tiene el mismo valor. 

Al Peregrino Gris le gusta el romanticismo como al que más, pero en su terreno. En cambio, no me gustan los farsantes ni los embusteros. El sueño de la razón produce monstruos, dijo aquél, y vaya si era cierto.

Así es como acaba el mundo


El final del poema de T.S. Eliot "The hollow Men". Desde que lo leí en el prólogo de una vetusta edición de "El corazón de las tinieblas" me ha impresionado.

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Selección de libros y música


libros-y-discosPara que me conozcan mejor, les ofrezco una selección de mis diez discos y libros favoritos. Nadie me negará el eclecticismo.

Mis discos: 

Burguer King & The Whoopers: "This food is a shit" 
Iñaki Garatxikoetcheabarruena: "Askarritak mauleko karraborrak" 
Oliviè Voilà: "Oh la la" (Premio Eurovisión 1969) 
Anastasio Morales: "Mamá,no me dejes" (Tango) 
Recopilación, Autores varios: "Las 234.974 mejores rancheras mexicanas" 
The Tennessee Nightingales: "Sad song for a suicide" 
Banda del Circo Rojo de Moscú: "Petrovna gagarin vorodorovka" 
Himamoto Sakawaki: "Konomama iko,ahisuhito" (Con subtítulos!!) 
Ludwig Amadeus Wagner: "Die ringen der sauerkraut panzerfausten" (Aprovecho la ocasión para desmentir las acusaciones de nazi que pesan sobre este autor justamente olvidado. El bisabuelo de Hitler todavía no había nacido cuando él componía) 
Hooligans & the Massacre: "The football is my life" 

Y estas maravillas de la literatura:

1."Comería una tonelada de arenques salados por tí".Johann Sigurdarsson 
2."La insoportable levedad de mi pensión".Colectivo de jubilados "Mejor Tarde que Nunca" 
3."El nombre de la Margarita".Umberta Echoes (jardinera) 
4."La Hilíada y la Hodisea". Omero 
5."124.326 anécdotas de personajes de TV". Mariano Buenaventura 
6."El arte de cocinar y forrarse de paso".Karlos Arrabarruena Recabarrren Garaitikoetxea 
7."El Señor de los Tornillos".Anónimo.Publicado por la Unión de ferreteros de Zarzaquemada del Molinillo 
8."De laberintos,espadas, espejos y tigres".Jorge Luis Brogse 
9."El nauseabundo morador de la innombrable mansión".Howard P. Hovercraft 
10."Juan Salvado Paloma".Richard Brahms

¡Oh que tiempos aquellos en los que podía entregarme a la lectura y la música sin la intromisión de Internet! Tenemos que hablar de eso algún día...

Literatura miniatura II


libro-miniaturaPequeñuel@s, la segunda parte de mis microresúmenes. Allá vamos:

El péndulo de Foucault

Son unos amigos que se ponen a inventar una conspiración para dominar al mundo por parte de los templarios y a la final resulta que tenían razón. Está lleno de palabras en hebreo, judío o esas cosas. Creo que después retomaron otros el tema y vendieron mogollón de libros, pero más fáciles de leer, sin tantas palabras raras.

La Saga de Erik el Rojo

Un vikingo que agarró y descubrió América sin saber que la estaba descubriendo. Era muy cabrón, y llamó Tierra del Vino a Groenlandia, con lo cual otro montón de vikingos se fueron pallá creyendo que era un lugar bonito para embooracharse y alternar con las suecas y solo hay hielo, focas y esquimales. Se habrán cabreado, digo yo.

Breve historia del tiempo

Resulta que al principio todo en universo estaba apretado en un solo punto, y explotó, y del zambombazo se le abrieron agujeros. El señor que lo escribió va en silla de ruedas y dicen que sabe mucho de eso, aunque no entiendo cómo ya que no estaba ahí, y eso no lo echan en la tele.

El mono desnudo

Lo compré creyendo que era de zoofilia, pero resulta que es de cómo las personas hacemos cosas igual que los monos. La próxima vez que mi mamá me diga “no hagas el mono”, le muestro el libro pa que vea que ella también lo hace.

El Quijote

Era un señor que leyó tanto que se volvió loco y se creía un caballero andante y andaba por ahí buscándose problemas. Si hubiera visto más tele en vez de leer tanto no le pasaba eso, fijo.

El Capitán Alatriste

No entendí muy bien porque está escrito también con muchas palabras raras que deben ser de otro idioma, pero creo que era un espadachín como el Dartañán, pero que iba con un chiquillo en vez de con otros tres como él. Hicieron una peli, pero no la vi porque me dijeron que era muy larga.

Esta noche la libertad

Parece que en la India había un indio pelao que quería que se fueran los ingleses pero no quería pegar tiros, así que los echó con huelgas y eso. Y cuando se emperraba no comía, y al final se fueron.

De la Tierra a la Luna

En vez de mandarlos a la Luna en un cohete como todo el mundo, el gabacho éste los manda de un cañonazo, y encima le yerra, y se quedan dando vueltas ahí. Ojo, hay segunda parte, pero ya no leo más, que empieza "Sálvame".

La interpretación de los sueños

Lo compré porque creía que era de ésos de horóscapos y cosas de lo oculto, y es un peñazo de no sé qué del inconsciente, y encima viene con un montón de frases en alemán. A las veinte páginas me quedé dormido, pero no me acuerdo lo que soñé.

Rayuela

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Literaturas germánicas medievales

Dicen que lo escribió un ciego, pero debe ser mentira, los ciegos no pueden escribir porque no ven el papel. Este señor cuenta la historia de un montón de libros viejos con personajes de nombres rarísimos, que son todas consonantes y se matan entre ellos. Para mí que se inventó todo, nadie puede leer tantos libros.

Otelo

Es un tipo un poco tonto que le comen el tarro para que crea que su mujer le pone los cuernos, y va y la mata. Pero también muere otro montón de gente. Al inglés este le gusta cargarse a los personajes, me parece.

El Príncipe

Un italiano que dice que para gobernar hay que ser más malo que la peste. Parece que le hicieron caso.

On the road

Unos yankis hasta las cejas de farlopa viajan en coche y hacen cosas rarísimas (seguramente porque están hasta las cejas de farlopa)

Confieso que he vivido

Era un chileno que se llamaba Neftalí o Naftalina o algo así, y claro, el pobre se cambió el nombre y se puso Pablo. Era comunista y escribió mogollón de poesía, y fué embajador y una tipa celosa casi lo mata. Le pasó de todo, no como a mí que lo peor que me ocurrió fue que una vez me explotó una botella de Coca Cola en el congelador.

2001 una odisea del espacio

Resulta que unos extraterrestres andan por el universo poniendo manolitos que despiertan la inteligencia, y en la Tierra van y evolucionan a unos monitos que son medio cabrones y se matan entre ellos. Y después un ordenador va y se vuelve loco, pero no entendí qué tenía que ver una cosa con la otra.

La naranja mecánica

Son una pandilla de lunáticos del futuro que se divierten haciendo burradas, y a uno lo trincan y lo quieren volver bueno a la fuerza, pero al final se queda malo igual que antes. Hablan raro todo el tiempo, como mi papá que es fanático de ese libro y me dijo que me iba a dar un tolchoco realmente joroschó. Sabe dios lo que quiso decir.

Los trabajadores del mar

Un barco a vapor se encalla en el canal de la mancha y un tipo va hasta la peña esa para rescatar la máquina, y todo para enamorar a una chica. Encima, cuando vuelve ella se casó con otro y él se mata. Este Víctor Hugo no deja títere con cabeza.

El desierto de los Tártaros

Un italiano que se llama Drogo, como el padre de Frodo, se va a una fortaleza que está ahí pa nada, porque esperan un ataque de los tártaros que al parecer no tienen ni la menor intención de atacarlos. Y cuando el prota es viejo y se muere, los tártaros esos van y atacan. Gracias a este libro probé la salsa tártara, que está buenísima para los bocatas de salami.

Y de momento esto es todo. Si tengo que resumir el contenido de mi biblioteca se me gastan las teclas y no está la cosa para dispendios. Pero no me lo agradezcan, soy un tipo abnegado.






Literatura miniatura 1


minilibroEl Peregrino Gris, siempre en su línea de ayudar al prójimo y la prójima, y comprendiendo que el tiempo es un valor escaso en estos días ajetreados, les ofrece lo mejorcito de su biblioteca resumido, masticado y digerido para que no tengan que perder tiempo en andar leyendo y esas cosas. Así que en un par de entregas, les resumiré algunos libros que me gustaron. No, no me den las gracias. Hay que ser solidario.

Veinte mil leguas de viaje submarino
Trepidantes aventuras a bordo de un submarino privado de luxe trufadas con interminables descripciones de pescaos y otros bichos abominables que pueblan los mares. Un libro con sabor a infancia.

Sin novedad en el frente
Pos es un alemán que las pasa canutas en la primera guerra mundial (si quieres pasar por conocedor del tema escribe WWI y quedas como dios), y va y se muere un día en que no pasa nada. Este Remarque es medio retorcido, el chico

La divina comedia
Un señor se da un garbeo por sitios inexistentes como el infierno y demás y se encuentra con un montón de gente, muchos de ellos italianos de los que no tenemos ni la más vaga idea de quiénes son y qué hicieron para estar allí. Lo mejor para pasar por erudito sabelotodo de los que abundan más que las moscas es leerse los "Nueve ensayos dantescos" de Borges, y puedes citar con descaro pasando por hintelectual.

Cuentos de los hermanos Grimm
Una serie de niños descuartizados, comidos, asados, perseguidos por brujas y ogros y un largo etcétera. Ideales para leerlos a tiernos párvulos antes de acostarse, quizá así el pequeñuelo de la casa se inicie en el noble arte del insomnio y las pesadillas y de mayor nos salga un Lovecraft o un Poe, y podamos vivir de sus derechos de autor en vez de nuestra miserable pensión.

Nuestra Señora de París
Un pentágono amoroso entre una gitana hermosa, un cura resentido que hubiera hecho las delicias de Freud, un jorobado, un capitán de caballería y un autor teatral de mala muerte. El libro es de Victor Hugo, así que no hace falta que cuente el final: al que no lo tiran de lo alto de la iglesia lo ahorcan o lo casan.

Hamlet
Pos que al Rey de Dinamarca lo envenenan metiendole una cosa por el oído (bueno, hay gente que se mete cosas más raras por sitios más extraños). El hijo, en vez de hacer lo que cualquier príncipe, o sea, buscar al culpable y freírlo a cachitos para hacer paella, se pasa tol rato lamentandose y divagando. Se mueren (o los matan) su madre, su novia, su futuro suegro, un par de traidores, y al final el también, junto con otro centenar. Cuando termina la obra sale el apuntador y los tramoyistasy se matan también ante el público con una pistola Beretta calibre 9 mm Parabellum. 
Altamente recomendable para los de gusto truculento. 

PD.: Es de un chico que promete, un inglés llamado Chesapeake, Chékspir o algo así.

Encyclopaedia britannica
Pues empieza por la A y termina por la Z. Y en el medio, un mogollón de palabras. Me gusta porque tiene dibujitos.

Guía telefónica de Madrid
Es muy parecida a la Encyclopaedia Britannica. O sea, va de la A hasta la Z. Pero no tiene tantos dibus, y los que hay son malos. No me gusta. La verdad, prefiero más a Ernesto Sábato, por poner un ejemplo.

Yo,Claudio
Cuenta la vida del Emperador Claudio. Se hacía el tonto, pero pa mí que era más listo que un zorro. Llegas a cogerle tanta manía a su repelente abuela, que cuando al final la palma te pones a aplaudir. Los ingleses, hace la tira de años, hicieron una miniserie sobre este libro que me gustó. Me hice seguidor de Derek Jacobi pa toda la vida. Y sigo siendo fan. Una joyita el libro, doña.

Otra vuelta de tuerca
Hay unos niños que ven cosas raras y te quedas perplejo al final. Estoy esperando ansioso "Otra vuelta de tuerca II: El Regreso", 'pa que me aclare todo.

Melmoth el errabundo
Resulta que el tío le vende el alma al diablo, con la condición de que el pacto quedará anulao si logra pasárselo a otr@. Le pasan un trillón de cosas, y encima al final termina peor que Bush en una calle de Bagdad. Parafraseando a "Les Luthiers", "...me alejé de ese libro llevando en el alma el íntimo deseo de...no leerlo nunca más"

El guerrero número 13
Pos que hay un árabe fisno que lo raptan unos wykings brutos y tiene que pelear contra caníbales y cosas así. En la peli Antonio Banderas tiene cara de asco todo el rato por las costumbres de sus anfitriones. Y yastá.

Las cenizas de Ángela
Era una family que vivia en Irlanda y se moría de hambre. Y se fueron a USA y se murieron de hambre. Asi que se volvieron a Irlanda no sé pa qué, y se siguieron muriendo de hambre. Se le murieron un montón de chiquillos (parecen conejos) y el padre era borracho e igualito a Robert Carlyle y a la final el mayor se vuelve a USA y ya no se muere más de hambre.

El corazón de las tinieblas
Resulta que un tipo va por el río Congo hace la tira en busca de un tal Kurtz que se hizo dios de una tribu o algo asín y junta marfil.Y cuando llega se muere. Me gustó más la peli. 
PD.: Me niego en redondo a hacer algún comentario pseudoerudito sobre el horror y las tinieblas del corazón humano.

Los hermanos Karamazov
Pos resulta que hay un mogollón de rusos haciendo cosas raras todo el rato. Indicado para anestesia general y casos severos de insomnio. El pensador francés Astèrix dijo después de leerlo: "Estos rusos están todos locos".

Fausto
Al menda no se le ocurre nada mejor que venderle el alma al Diablo. Con lo cual su vida se transforma en algo in-fausto. No os recomiendo que lo imitéis. Si queréis forraros o ligar, recurrid al robo en un banco o a pasar por la Corporación Estética esa, es menos arriesgado que hacer tratos con Mefistófeles.

El nombre de la rosa
Pos que en una abadia matan a un monton de curas y le quieren echar la culpa al diablo,pero en realidad fué el bibliotecario, que curiosamente era ciego (tendrían un sordo de director del coro, los muy mamones). Y hay muchos diálogos y un montón en latín que no entiendo porque soy un indocto semianalfabeto.

El silencio de los corderos
Había un loco mu malo que quería ser mujer, y en vez de operarse como tó cristo, mata las mujeres y les saca la piel. El febeí, manda una pibita inexperta a entrevistar a otro que está más loco que él, pero limpito, y al final agarran al malo. A uno de los malos, porque el otro se escapa. Y la cosa sigue, pero en otro libro,asín que se acabó.

La Ilíada
Pos un griego que pese a no ser francés se llamaba Paris se le ocurre raptar a la esposa de otro. Y se la lleva a Troya, y el otro se cabrea y va y le sitia la ciudad y al final escondiendo un grupo comando adentro de un bicho de madera le pega fuego a Troya. ¿No hubiera sido más fácil divorciarse? 
PD.: Encima en todo este lío se cargan a Aquiles, que era igualito a Brad Pitt. Sólo era vulnerable en el talón, y una flecha, de entre todo el cuerpo humano que tenía, le pega justo ahí. Esto sí que es mala suerte y no la de mi primo Ireneo, que está dale quejarse porque nunca encuentra donde estacionar.

Dublineses
Era un dublinés que se llamaba Bloom, pero no tenía ná que ver con Orlando Bloom, por raro que suene. El Joyce lo sigue tol día dale que te pego por la maravillosa Dublín y cuenta tol día del menda en un estilo mu raro. La verdá, la segunda vez no lo entendí.* 

*N.del A: , ya se que la frase es de Les Luthiers

El padrino
Era un siciliano de la Maffia, con un gato. Y tenía hij@s. Y a un hijo se lo cargaron. Y el otro fué su sucesor,y el pibe era más bruto que el papá. Y hay también muchos tiros y un montón de nombres italianos, parece el menú de una pizzería. Y al final se acaba. 

Continuará...

El Peregrino se fue al bosque

Os dije ya que detesto la playa, y en cambio amo los bosques (y si no lo dije, lo digo ahora). Pues bien, hoy estuve en una pequeño paraíso, con bosques caducifolios y un arroyuelo. Maravilloso.

bosque-espinaredo-asturias

Cara y cruz


Cara

Veinte horas. Veinte jodidas horas en el andén separando con la porra los que iban a la Cámara de los que iban al Campo. Olían mal. Tuvo que ducharse antes de poder besar a la mujer y los niños.

Cruz

En el tren hacía un frío horrible. Sentimos alivio cuando al fin se detuvo y se abrieron las puertas. Oímos gritos y ladridos y había un olor raro en el aire. Todo fue muy rápido. No tuve tiempo de decir adiós a mamá y papá.

The winter is coming

Con su manía de llevar la contraria, el Peregrino Gris detesta el verano y el calor. Les regalo las playas, el sol quemante, el aire caliente. Dadme el frío, el orbayo, la niebla, que ya me abrigo yo. Por eso, en el mundo de Canción de hielo y fuego, lo mío es Invernalia, los Stark, la Guardia de la Noche. Por suerte estamos ya a mediados del infernal agosto, un mes del que sólo me gusta la procedencia de su nombre (tengo debilidad por el gran Caius Iulius Caesar Augustus, pero de mi amor por Roma ya hablaremos), y eso que en Invernalia tenemos unos veranos suaves, comparados con los ardientes hornos del sur de España (mi retoño califica de "Mordor" a las tierras de Levante). En fin, sobrellevaré esto poniendo una imagen del año pasado, para refrescarme un poco.

nevada

De tigres, espejos y Borges

Borges
Jorge Luis Borges
Me confieso borgiano. Y borgiano viejo. Este maravilloso escritor es uno de los casos más complejos y fascinantes de la literatura argentina. Empezaré por lo que más me indigna: apostaría sin riesgo a que el 99% de sus detractores no ha leído ni una línea suya. Naturalmente, están quienes lo han leído y, por lo que sea, no les ha gustado. Totalmente respetable, para gustos, colores. Pero sus más feroces críticos no son precisamente críticos literarios, sino políticos. Si tienen curiosidad (y enormes dosis de paciencia), pueden meterse en cualquier foro literario argentino y echar un vistazo. No tardarán más de 30 segundos en encontrar las palabras "gorila" (peyorativamente: contrario al peronismo), "vendepatria", "cipayo" y otra sarta de gansadas de carácter político y que nada tienen que ver con la literatura. O sea, se critica ferozmente a un escritor por no coincidir con tus ideas políticas, no por lo que ha escrito y cómo. Es, en cierta forma, aterrador; y penoso: hacer exhibición y alarde de tu fanatismo e incultura me parece bastante triste. Y para colmo ahora se ha puesto de moda escribir cualquier basura pastelosa referida al amor o la amistad y adjudicársela, y una sarta de iletrados lo repiten como loros, cuando es evidente desde la primera línea que no es del Maestro. Cosas veredes...

Pero dejemos a los hooligans y veamos qué características me gustan de don Jorge Luis. En primer lugar, es una criatura de erudición pura. Hablando de Quevedo, J.L.B. dijo que era "menos un hombre que una compleja y dilatada literatura", y no hay frase que mejor lo defina a él mismo. Y esa pasmosa erudición (cualquier texto suyo tiene una intertextualidad asombrosa) nos obliga a hacer un ejercicio altamente beneficioso: informarnos y buscar otras fuentes para entender cabalmente lo leído. Para comprender ciertas cosas suyas, terminé metido en la literatura nórdica medieval, que de otra forma me habría perdido, trabé contacto con el olvidado Spencer, conocí cosas de Quevedo, leí el Martín Fierro con otros ojos, y tantas otras cosas. Sólo por el valor añadido de su obra, mi deuda con él es inmensa.

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El libro de arena
Otro aspecto fascinante es que fue capaz de manejarse con desenvoltura en tres géneros completamente disímiles: la poesía, el ensayo y el relato breve (mi género favorito). Sus poesías, en principio, destacan por su temática: huyen de la temática amorosa (tan abundante o sobreabundante, y tan maltratada) para tocar temas tan diferentes como la batalla de Brunanburh, el asesinato del general Quiroga o -mi favorita- la creación de un Golem por un rabbí. Sus ensayos son memorables, y también variopintos, dada su vastísima erudición, y nos dejan frases memorables y lapidarias: hablando de cierto tipo que no le caía bien, soltó esta frase aniquiladora: "la trivialidad continua del pensamiento no lo exime del pintoresco dislate". Sinceramente, no se me ocurre forma más elegante de llamarte "pedazo de idiota".
Y finalmente, su cuentos... qué decir que no haya sido dicho ya. La silenciosa invasión de nuestro mundo por los objetos de Tlön, el infinito Libro de Arena, la Biblioteca total, el Congreso del Mundo, la terrible crucifixión de Baltasar Espinosa, los tigres azules, el soñador que es a su vez un hombre soñado... todo un universo, poblado por posibilidades inquietantes, tigres, espejos abominables, sucesos anómalos, todo ello con la prosa más exquisita que haya producido la lengua castellana. 

Cierto es que leer a Borges no es fácil: exige a su lector, y le exige mucho. No es malo leerlo teniendo un diccionario a mano, y como ya dije, su lectura nos obligará inevitablemente a beber de otras fuentes para su comprensión cabal. Pero vale la pena, vaya que si vale la pena. Así que por El Aleph, por los infames históricos, por los libros de arena y las Bibliotecas infinitas, por el amor de Ulrikke, por los tigres, por los espejos que "multiplican el número de los hombres", por las espadas sajonas y las runas vikingas, por el tango y los malevos, por Buenos Aires y el Infinito... gracias. Gracias, Don Jorge Luis.

Mis últimos escritos


ManuscritoComo soy un escritor muy prolífico, he aquí una reseña de mis escritos en el último mes:
  
"La vida sexual de los percebes" (estudio zoológico-pornográfico)

"La siembra de nabos en Jallalabad" (estudio indescriptible)

"Influencia de los cátaros, los albigenses y los bogomilos en la cocina cisterciense en el siglo XIV" (ensayo histórico-gastronómico)

"El ataque de los extraterrestres caníbales" (pieza teatral)

"12/11/2011-14/12/2011" (Memorias)

"La conspiración de los Templarios Esotéricos amigos de Da Vinci" (novela danbrowniana)

"Catálogo de los pastores protestantes de la iglesia de Southwesternworhillhallibour entre los siglos XV y XX" (enumeración o congerie)

"El Aleph" (plagio descarado)

"Estudio comparativo entre las tribus escandinavas y los aborígenes australianos" (ensayo etnográfico-demencial)

“1.269 poemas de amor y una canción desafinada” (poemario)

“Biografías no autorizadas de Pocholo y Godofredo de Bouillon” (Biografía, claro… ¡es que hay que decirlo todo!)

“Construye tu propia Estrella de la Muerte” (bricolaje)

“Los festines de Calígula y sus hermanas” (pornografía barata)

“Cómo adiestrar a su ornitorrinco” (hobbies y naturaleza)

“Manual de uso de la lavadora Blancomatic 1300” (trabajo a sueldo)

No teman, que mi infatigable pluma seguirá produciendo maravillas como las mencionadas. Tengo cuerda para rato.

The Truman Show

Jim-Carrey-Truman-Burbank
Truman Burbank
Anoche volví a ver esa magnífica película de Peter Weir que es "El show de Truman". El mejor papel, en mi opinión, que ha interpretado el siempre excesivo Jim Carrey. Mucha gente ha visto en ella una metáfora sobre la televisión y su enorme poder (y falta absoluta de escrúpulos), pero en mi concepto va más allá, mucho más allá. 

Resumamos para ese extraterrestre venido del planeta Gliese 581C que lee este blog y no ha visto la peli: una corporación televisiva adopta un bebé, y retransmite su vida entera en directo. Todos sus actos (menos el sexo, hipocresía suprema) son emitidos por miles de cámaras. Y lo más inquietante es que este hombre vive en una ciudad ficticia, que en realidad es un gigantesco plató (o como se escriba). Todos, su mujer, sus padres, sus vecinos, el barrendero de la esquina, son actores o extras. Por una serie de acontecimientos fortuitos, Truman se percata de lo que pasa, y finalmente escapa de su prisión.

¿De qué estamos hablando aquí? De manipulación, de cómo lo que damos por sentado en nuestra realidad diaria no es más que un decorado, orquestado por otros para orientar nuestro pensamiento en determinada dirección. Ojo, no soy dado a historias de conspiraciones idiotas, no creo que la llegada del hombre a la Luna sea un montaje de la CIA o que ninguna agencia secreta esté manipulando mi cerebro. Estoy todo lo cuerdo que puedo estar en este mundo enloquecido. Pero sí creo que ese filme refleja bastante bien la realidad del occidente industrializado. Al fin y al cabo, la visión de la realidad la construimos  en base a los inputs de información que recibimos, pero esa información no es aséptica ni inocente: son empresas concretas, con dueños concretos, que sirven a intereses concretos. Nuestra callada aceptación de nuestra jaula de oro, nuestra felicidad ilusoria producida por el consumismo desenfrenado, no creo que tenga otro origen que esa visión manipulada de la realidad.

Ed-Harris-Christof
Christof
Especialmente memorable es el personaje interpretado por ese enorme actor que es Ed Harris: el creador del show, irónicamente bautizado como Christof. Dos de sus frases son claves para apuntalar mi interpretación: en un reportaje, alguien del público le reprocha que tenga a su personaje prisionero en esa ciudad ideal, pero ficticia. Y él responde que si Truman quisiera huir, que si verdaderamente deseara irse, si lo quisiera con toda su alma, lo haría, que ellos no podrían detenerlo. ¿Quién de nosotros no ha pensado, en un momento de hartazgo con nuestra dorada prisión, en largarse, cambiar radicalmente de vida, abandonar el plató, vamos? ¿Y quién lo ha hecho realmente? Casi nadie, apuesto a que ninguno de mis lector@s conoce de primera mano a alguien que lo haya hecho. 

La segunda escena es en el final de la película. Christof habla con Truman, a punto de abandonar el circo que constituye su vida, y le dice: "Escúchame Truman, ahí fuera no hay más verdad que la que hay en el mundo que he creado para ti. Las misma mentiras, los mismos engaños, pero en mi mundo, tú no tienes nada que temer". Y ahí hay una verdad profunda. Los espectadores, los que mantenían económicamente a la serie comprando merchandising seguramente se consideraban libres, y veían a Truman como un ejemplar de zoo. Pero ellos mismos no eran más que otros tantos millones de Trumans, tan manipulados y engañados como el desventurado protagonista. Y hay una gran diferencia entre nosotros y él: nosotros sabemos perfectamente que estamos siendo manipulados y engañados, no como él, que lo ignoraba. Pero aún sabiéndolo, aún sabiendo que toda esta sociedad basada en el consumo que ha llegado al paroxismo del absurdo es falsa de cabo a rabo, un mal decorado de cartón piedra, seguimos la charada y actuamos como si fuéramos libres.

Hay cine de mero entretenimiento y gran calidad, y hay cine que te remueve la conciencia y el alma. Y "El show de Truman" es un espléndido ejemplo de este último.


(No pude resistirme a poner la escena final)

El río, mi río

El río Nora. Pequeño, humilde, cercano.

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Porque maestro no es lo mismo que Maestro

maestro-claseEn mi país natal, cuando alguien realizaba una hazaña, del tipo que fuere, o había alcanzado la excelencia, solía tener derecho a que te refirieras a él/ella con la apostilla "Maestro", generalmente entre signos de admiración (si eras porteño certificado, podías decirlo al vesre, es decir "¡Troesma!", pero ése es otro asunto. Algún día quizá les sacuda un peñazo sobre el habla rioplantense). Y no es para menos, ya que los maestros y profesores muchas veces dejan una huella indeleble en nuestra alma, para bien o para mal. Todos tenemos recuerdos de alguno/a que puebla nuestras pesadillas o nuestros momentos felices, que despertaron una vocación o nos abrieron una puerta hacia un mundo inimaginable. Les contaré de cuatro de ellos, muy diversos entre sí.

Cronológicamente, el primero que me marcó, y para mal, fue un hombre llamado Sergiani (en la escuela primaria llamábamos a los maestros por el apellido, y lo que es peor, hacíamos lo mismo entre nosotros). Nunca supe, o no recuerdo, su nombre. Este señor fue en parte quien despertó en mí un odio inveterado por la matemática. En aquella época, se calificaba con números, no con esas cosas tan modernas como "progresa adecuadamente", "no lo hace mal" o "su hijo algunas cosas no las sabe, otra las ignora y la mayoría ni siquiera las sospecha" (esta última y memorable frase es de Alejandro Dolina, uno de los Maestros de Argentina). Y este buen hombre decía que en matemática las cosas estaban bien, o estaban mal, sin matices, de modo que te calificaba con un diez o con un cero. Puedes imaginarte el stress y el mal rollo que generaba eso... necesité pasar casi de los 35-40 años para reconciliarme con ellas, y aún hoy no las domino.

escuela-secundaria
Mi Instituto (la secundaria, vamos)
Luego, para balancear, vino Carabajal. Enseñaba Historia, y me abrió una puerta fabulosa, que he amado el resto de mi vida. Me enseño a leer un texto entresacando las ideas principales, fue el primero que me mostró que los libros no son sagrados y pueden subrayarse y marcarse, y que esto es parte de nuestra historia de amor con él, que no todo lo que dice un autor debe ser cierto ni importante, que hay que separar la paja del trigo. Recuerdo innumerables recreos en los cuales, mientras los otros jugaban al odioso fútbol, me sentaba con él en un banco que había bajo un inmenso nogal mientras corregía exámenes y me explicaba dónde había errores y porqué. Sus palabras al despedirse de mí aún resuenan en mi cabeza, tantos años después: "seguí así, la síntesis de la síntesis".

Y aquí la Innombrable. No publicaré su nombre, porque no quiero ensuciar este blog con él. Sitúense, finales de los '70, en plena dictadura militar. Asesinatos y secuestros diarios, a miles. El tener catorce o quince años no te eximía de nada, por un chivatazo podías desaparecer (quienes quieran ahondar en el tema pueden bajarse la película "La noche de los lápices"). Y esta cerda se dedicaba exactamente a eso. Impartía (es un decir) una materia abominable cuyo nombre era "Formación moral y cívica" (ya se pueden imaginar su contenido, salido directamente de Goebbels) y su radar estaba siempre alerta a comentarios ideológicamente sospechosos. Recuerdo cuando le dispararon al papa Wojtyła: nos hizo hacer una reflexión personal por escrito sobre lo sucedido, para ver si alguno no lo condenaba de forma suficientemente enérgica. Realmente, un recuerdo nefasto.

Y finalmente (last but not least, que dicen los gringos), el más grande. En el instituto, turno de noche, el grande, el único, el inimitable Norberto. Otro profesor de Historia, pero diferente a todos los que había conocido. Irreverente, divertido, iconoclasta, me abrió la cabeza a otra manera de interpretar la historia. Nos habló de los procesos económicos que están detrás de todo movimiento histórico, nos mostró las vidas de quienes estaban abajo de la pirámide en todas las épocas: no los reyes, no los generales, no los emperadores: nos habló del miserable campesino siervo de la gleba, del pobre diablo que se pegaba tiros con otro lleno de barro y miedo a mayor gloria del Führer, Kaiser o Presidente de turno, del niño que moría en la mina, del obrero exhausto tras 14 horas de trabajo en Manchester o la industria del Norte de Estados Unidos. Y sus mejores clases no las dio en el instituto, sino en una pizzería. No es broma: muchas veces tenía clase en la tercera o cuarta hora lectiva, y él iba antes a cenar en una pizzería, entonces un grupo de incondicionales nos largábamos del instituto y nos dejábamos caer por ahí, a comer pizza y escucharle hablar sobre historia o filosofía. Un recuerdo entrañable.

La entrada se me está alargando demasiado, pero una breve mención a un Maestro que no me dio clase personalmente: Carl Sagan. Este grandísimo personaje a través de la TV despertó en mí un imperecedero amor a la ciencia y la astronomía. Pero de él y su serie Cosmos hablaremos otro día. Fue un grande, como todos los verdaderos Maestros, porque no hay bien más preciado que la transmisión del conocimiento.

Mi historia familiar


old-familySalvo un par de lectores que me conocen personalmente, este blog no cuenta nada específico acerca de mí, así que para que me conozcan un poco más voy a darles una breve reseña de la historia de mi familia.

A fines del siglo XIX el explorador Sir Winswonton Stephenson Broomswick remontaba los rápidos del Alto Mobongo, donde se encontró con Sir Robert Stanley. Naturalmente lo saludó diciendo: “Dr Stanley,   supongo”. Los dos estaban muy solos y tuvieron relaciones sexuales. Fruto de esa unión nació Coconga Kalunga  Broomswick  Stanley, la cual fue abandonada de inmediato en una aldea Masai. Cuando creció emigró en canoa a la Argentina (Coconga, no la aldea), donde conoció al rabino disidente Kosher Ben Leví, que se empeñaba en interpretar el I Ching en lugar de la Torah, por lo cual sufría destierro, lo cual es paradójico puesto que aún no existía el Estado de Israel, pero él se consideraba desterrado de todos modos.

Mi padre nació en un suburbio de Kathmandú, Nepal, adonde mi abuelo, un monje indio disidente (la disidencia es una característica genética de mi familia), huyó para salvarse de la ira de los sacerdotes de Kali por haber ordeñado una cabra antes de haber completado el recitado de los 124.935 mantras prescritos (eso fue un magnífico pretexto para no volver a tocar una cabra en su vida). Allí conoció (mi abuelo) a su futura esposa, Kil Im Jing, una camarera japonesa de ascendencia coreana ex monja Zen disidente (¡!), que se había largado de Japón debido a que según ella la discriminaban por su ascendencia (como si alguien pudiera distinguir un japonés de un coreano) y sobre todo debido a la moda: el uso del kimono y los horripilantes zuecos de madera con que los japos torturan a sus mujeres le estaba provocando una escoliosis a la altura de las lumbares, por no hablar de las magulladuras en la cara al pisarse el kimono e irse al suelo, bandeja de té incluída.

migraciones
Las migraciones de mi familia. Coconga no manejaba bien la canoa
Tras un tórrido romance de 26 horas de duración (tórrido porque en Kathmandú hace un calor espantoso), se casaron por el rito nepalí, que es como el rito zulú, pero en Nepal. O sea, en vez de negros grandotes, lo hacen unos achaparrados vestidos de naranja. No sé si me explico. Viendo que su tienda de antigüedades falsificadas para turistas levantaba sospechas en  el NBI (Nepal Bureau of Investigation), se fueron a Argentina, cerrando el círculo de su peripecia vital. 

En Buenos Aires tuvieron a Yoshinori Yoneyama Ravinandakashar, que de niña no destacó en nada especial, y de mayor tampoco. Estuvo un tiempo (locuras de juventud) con los Hare Krishna, pero la echaron por disentir acerca de la forma correcta de devoción, y porque tenía un gusto irrefrenable por el asado, pasando olímpicamente de la dieta vegetariana. Finalmente se dedicó a la enseñanza, y allí conoció a mi padre, Kalubu ben Kosher (hijo de Coconga y Kosher, claro). Pese a las diferencias culturales, ideológicas y demás, algo los unía, más fuerte incluso que el amor: la disidencia. Así que se casaron y nací yo, en el barrio más malevo de Buenos Aires.
Después crecí y ya está. Ahora estoy en España porque disiento, aunque no acierto a explicarme acerca de qué. 

Viajes y viajeros

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"El viajero", de Eduardo Úrculo
No te espantes, lector/a, no voy a incidir una vez más en el tema tan manido de la diferencia entre "viajero" y "turista". Que por cierto, el tal tema tiene miga: generalmente he encontrado que quienes tratan esos asuntos se catalogan a sí mismos como viajeros, con un aire de arrogancia, condescendencia y superioridad que dan ganas de darles un rijostio en todos los morros. Me refiero simplemente al hecho de viajar.

Todos hemos experimentado el delicioso cosquilleo que precede a un viaje, sea dentro de tu propio país o al destino más extravagante. La absurda inquietud de si te olvidaste de poner algo en las maletas, chequear 400 veces los pasajes y/o el pasaporte, el mirar el reloj hasta gastarlo, como si el hecho de que mirarlo hiciera que vaya más rápido. Y si la cosa incluye aeropuerto, tienes servicio completo: ese inquietante momento en que ves desaparecer las maletas tras la cinta del mostrador de facturación con el inevitable pensamiento "¿las volveré a ver? ¿las perderán como casi siempre? ¡por favor, que al menos si se pierden luego las encuentren!". Y tras la sonriente empleada (o no tan sonriente), la espera amenizada por sandwiches de plástico. Y finalmente, la traca, el fin de fiesta tan temido: el control de seguridad. Sudando a chorros bajo la hosca mirada de un agente del orden (nunca supe porqué los llaman así) o un segurata venido a más, que te tratan como si tuvieran información privilegiada acerca de tí que te sindica como un peligroso miembro de la Yihad, te despojan de cinturón, zapatos y dignidad a la vez, y miente quien no admita que, aunque sea por un segundo, no se sintió culpable de algo en ese momento. El horror. Pero luego, al avión...

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Aeropuerto Charles de Gaulle, París
Me ahorraré el comentario acerca de los viajes en coche, con sus paradas en sitios infames para comer, la somnolencia de la carretera, las ansias por llegar de una puñetera vez que te hacen acelerar como un poseso cuando estás cerca de tu destino. Simplemente diré que nunca me he arrepentido de ninguno de mis viajes, aún de los más desastrosos (tuve uno especialmente horrendo que ya les contaré). El tema del viaje iniciático siempre me ha fascinado, y aunque seas un mero turista, sin ínfulas de Viajero Sabihondo, viajar te enriquece, aunque más no sea con un tema de conversación nuevo. Nunca el que regresa es el mismo que se fue, aunque sea en algún aspecto nimio. No todos podemos dedicarnos a observar la diversidad de los transeúntes en Kathmandú, remontar el Mekong en un junco o ir de safari fotográfico, pero sí podemos sacar el máximo partido a esas interrupciones de nuestra cotidianeidad. Así pues, viajeros y turistas, compañeros de senda del Peregrino Gris, nos vemos por los caminos del mundo.